Perséfone

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Cuando Perséfone, la hija de la diosa de las cosechas, fue raptada por el dios del inframundo, todos los campos perdieron su color y las flores empezaron a marchitarse. Hades había conseguido que Deméter entristeciera hasta el punto de que la eterna primavera desapareciera y diera paso a una nueva estación: el otoño; caracterizada por las constantes lluvias, que no eran más que el llanto de una madre desconsolada; y el alegre color verde fue sustituido por el marrón y el ocre, tonos que mostraban el dolor emocional de Deméter. 

Zeus, el rey de los dioses, se preocupó por la supervivencia de los humanos, pues estos dependían de las cosechas. Intervino en el asunto y logró acodar que durante un período de tiempo, Perséfone volvería con su madre, dando lugar de nuevo a la primavera. Cuando volvía con su raptor, la tristeza de Deméter atraía de nuevo al otoño. Y así en un ciclo incansable que garantizaba un frágil equilibrio entre el mundo real y el mundo de las divinidades. 


Esta es mi participación para el reto “Imagena” del blog de Jessica Galera y está basado en su totalidad en uno de los mitos más característicos de la mitología griega.

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Lídia Castro Navàs

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Escribir jugando (septiembre)

Escribir jugando banner II

Antes de participar consulta las bases y los retos anteriores.


Reto – Septiembre

  • Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer el objeto del dado: una fuente.

reto agosto

Reto opcional:

  • Que la historia contenga la palabra: Izanami (Nombre propio. Diosa de la creación según la mitología japonesa).

 

¿Juegas?

Mi propuesta saldrá publicada mañana 🙂

Seguro que adivinas dónde he estado este verano… 😉

Lídia Castro Navàs

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Madre primeriza

Imaginad a una madre primeriza que se ve obligada, por la presión social, a sacrificar a su hijo recién nacido por no tener el aspecto que se esperaba…

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Zeus y Hera

Esta es la historia de Hera, Zeus y su hijo Hefesto.

Lo sé, son dioses de la mitología, pero no podemos olvidar que los mitos fueron creados por personas (hombres) con un único objetivo: adoctrinar a los suyos, decirles cómo se tenían que comportar y cuál era su “sitio” en la sociedad.

Y ¿cuál es nuestra herencia cultural?

Exacto, nuestros estamentos sociales, judiciales, políticos, legislativos… tienen un origen antiguo. Griegos primero, y romanos después, nos impusieron su “forma de hacer” que sigue vigente hoy en día.

la justicia

La justicia tiene raíces antiguas

Volviendo al mito… Hera era la diosa de la fertilidad y del matrimonio, hermana y esposa de Zeus (Rey de los dioses del Olimpo) y claro, ¿cómo iba ella a pensar que el fruto de dos dioses sería un engendro de la naturaleza? Se suponía que ella encarnaba el paradigma de madre…

Hera

Hera, diosa del matrimonio y la fertilidad

Y como seguro que imagináis, la culpa de dar a luz a un bebé cojo, bizco y con chepa no fue de Zeus, sino de ella. La honra de toda la familia recaía en las mujeres (también en las diosas, pues son las que dan “ejemplo” a las mortales).

Como ella era la culpable, no tuvo más remedio que buscar una solución drástica: hacer desaparecer a Hefesto. Lo lanzó desde el Olimpo y el bebé estuvo cayendo durante 9 días hasta llegar al mar. Por suerte, sobrevivió (no olvidemos que era un dios).

 

Olimpo

El Olimpo, hogar de las divinidades griegas

En el mar fue adoptado por un grupo de nereidas (ninfas del agua salada) que lo criaron y le enseñaron un oficio para que pudiera valerse por sí mismo: la forja del hierro. Así Hefesto se convirtió en un hombre con unas condiciones físicas poco normativas, pero válido.

Hefesto

Hefesto, dios del fuego y del hierro

Pasaron los años y Hera se enteró de que su hijo seguía vivo y se arrepintió tanto que tuvo la necesidad de enmendar su error. Fue a visitarle y quiso ofrecerle un regalo a modo de perdón. ¿Sabéis que le regaló? Pensad ¿qué es lo que más ansía poseer un hombre?

Habéis acertado: una mujer. Y no una mujer cualquiera, sino la diosa de la belleza y del amor, Afrodita. Ella, sin comerlo ni beberlo, se vio prometida a un hombre al que no conocía y no quería (pero eso es lo que se encontraban muchas jovencitas de la época).

Podría continuar explicando qué pasó en el matrimonio forzado entre Hefesto y Afrodita, pero ese es otro mito y da para otro artículo

Afrodita

Afrodita, diosa del amor y de la belleza

 

Resumen para acabar:

  • Objetivo de los mitos: adoctrina.
  • La mujer es la portadora de la honra de la familia y eso la hace responsable en todo lo relacionado con fertilidad, concepción, hijos… Si algo sale mal, la culpa es suya.
  • El matrimonio forzado imperaba en la época. El esposo firmaba un contrato con el futuro suegro. La mujer era un objeto y no tenía voz ni poder de decisión.

Este artículo es en realidad un hilo que colgué en Twitter para participar de una iniciativa de la Editorial Cerbero de la que os dejo toda la información en el siguiente banner:

Itamat

Aquí mi hilo:

Lídia Castro Navàs

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El velo de Flyxia

Hoy os vengo a presentar el proyecto que he tenido entre manos desde que publiqué La bruja, la espada y la hija del herrero. La sensación que una siente en cuanto saca al mercado una novela es de vacío total; un gran vacío que solo puede llenarse con una cosa: otro proyecto que vuelva a aflorar la ilusión perdida 🙂 Así fue como empecé a hilvanar “El velo de Flyxia”.

Para esta ocasión he vuelto a contar con la inestimable mano de la artista Andrea Obregón Mantecón para la ilustración de la cubierta, ¿qué opináis?

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Sobre la historia

Se trata de fantasía mitológica, con lo que aparecen divinidades y seres propios de la mitología, como son las ninfas. Por la ilustración ya podéis intuir que las ninfas tienen un marcado protagonismo en la historia, en la que aparecen de diversas estirpes: náyades, nereidas y dríades.  También aparecen magos, enanos y una raza que yo misma he inventado y que son gnomos-topo, a los que he bautizado como litorens. Como veis, la mitología está presente en la obra, aunque me he tomado muchas licencias y he adaptado o cambiado a mi antojo aquello que he querido (jajaja).

Un apunte más: Flyxia es una isla donde habitan todos los seres mágicos y que se encuentra dentro de un mundo inventado que se llama Katax. El velo es una barrera mágica de bruma que les impide a los humanos ver la isla y descubrir la magia que esconde (Tenéis más información en el link de la imagen 👆)

Premio Literario de Amazon 2018

El porqué me he apresurado en sacar esta nueva novela ha sido el Premio Literario de Amazon, al que me hacía ilusión presentarme, sin ninguna pretensión, pero con ganas de vivir la experiencia. Os dejo aquí la información:

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Y solo me queda invitaros a conseguir el libro, ya sea en su versión digital o en papel.

Si alguien lo quiere dedicado, os lo mandaré a casa por un módico precio de 10€, solo tenéis que decírmelo 🙂

Lídia Castro Navàs

 

Ártemis y Orión

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Se tumbó a su lado en lo alto del cobertizo a contemplar el cielo nocturno. Él señaló una constelación y le explicó la historia de amor, de fatídico final, que escondía esa agrupación de estrellas. Al terminar el mito de Ártemis y Orión, dejó caer el brazo y sus manos se tocaron; sintió una corriente eléctrica que ascendió por su extremidad y se expandió en su pecho. Esa fue la primera vez que creyó en la magia.

@lidiacastro79

¿Te interesa saber el mito de Ártemis y Orión? Pues no te vayas todavía, que te lo explico.

Todo sucedió cuando Ártemis, diosa griega de la caza, se enamoró de Orión, un gigante cazador. El problema fue que a Apolo, el hermano gemelo de Ártemis, no le gustaba Orión para su hermana, así que planeo cómo romper ese enamoramiento.

Por todos era conocida la competitividad de Ártemis, a quien le encantaban los retos y desafíos. Ella era muy buena con su arco y su hermano aprovechó esa baza. Cierto día, la retó a disparar un punto en el horizonte que apenas se veía; Apolo aseguró que no podría dar en el blanco. Ella, no solo aceptó el reto, sino que consiguió darle al objetivo y derribarlo, con tan mala fortuna, que el blanco no era otro que Orión. Apolo se había salido con la suya.

Fue tal el desconsuelo de la diosa, que pidió a Zeus que convirtiera a Orión en una constelación y así lo hizo. Desde entonces, Ártemis se consuela viendo a su amado en el cielo todas las noches.

FIN

Espero que te haya gustado esta mini clase de mitología gentileza de la profe Lídia 😉

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El lago esmeralda

Lo llaman “lago esmeralda” por el color de sus tranquilas aguas; lo que nadie sospecha es la verdadera historia que se esconde detrás de ese color. Fue debido a una gran matanza de nereidas por parte del dios Poseidón. En un arrebato de locura transitoria acabó violentamente con la vida de todas las ninfas que habitaban en el lago, derramando su sangre color esmeralda en sus aguas y tiñéndolas para siempre.

@lidiacastro79

 

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Condena

Se dice que soplaba un fuerte y frío viento cuando el Dios del trueno se presentó en casa de los gemelos. Fue la madre quien abrió la puerta y al verlo supo que nada podría hacer por calmar su ira. No esperó invitación para pasar y se dirigió raudo hacia donde descansaban los dos jóvenes. Los cogió sin esfuerzo y desapareció con ellos. De nada sirvió el desconsuelo de esa madre. Los dioses siempre cumplían sus amenazas. Los chicos cargarían en su conciencia todo el dolor causado por la guerra que habían provocado. Y así fue, los convirtió en columnas y sobre sus hombros cargó el peso de todo un edificio. Condenados a una eternidad de dolor de espalda.
@lidiacastro79 

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Mitología vasca

En una fugaz visita a Bermeo pude descubrir un conjunto escultórico, obra de Néstor Basterretxea, que representa la cosmogonía vasca. Son un total de 18 piezas de bronce situadas alrededor de un pequeño parque circular.

Fue mi gran interés por la mitología y la energía que me transmitieron dichas esculturas, lo que me animó a investigar un poco más y a escribir este post.

Como en toda mitología antigua, en la vasca podemos encontrar un panteón de divinidades muy diverso. Todas ellas muy arraigadas a la naturaleza y con claras influencias de la mitología celta.

Entre las divinidades, destacar a la principal, relacionada con lo femenino:

  • MARI. Diosa más importante y se asocia con la madre naturaleza. Habitaba en las cuevas de las montañas de la región. Su principal morada era la cara este del monte Anboto, de aquí que se la conozca también con el nombre de “Dama de Anboto”.
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Diosa Mari. Foto: @lidiacastro79

Vemos pues, que la mitología vasca da mucha importancia a la fertilidad y al hecho de crear vida propio del elemento femenino. Pocas mitología antiguas tienen como figura principal a una diosa.

Como elemento masculino, me quedo con el siguiente dios:

  • AKER BELTZ. Dios protector de los animales de la casa. También conocido como “Macho cabrío negro”. Estaba presente en los akelarres. Durante la tradición cristiana, en un intento más de desprestigiar los ritos paganos, este dios fue asociado con el demonio.
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Dios Aker Beltz. Foto: @lidiacastro79

Del mismo modo que los dioses pueden crear vida, también pueden traer muerte y destrucción. Es el caso de:

  • EATE. Dios de la tempestad, del rayo, de la riada y del huracán. Muy temido por las consecuencias de sus actos. También conocido como “El que arrasa con las cosechas”.
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Dios Eate. Foto: @lidiacastro79

  • GAUEKO. Dios de la tinieblas y de la noche. Se le representa como un lobo negro, aunque es zoomórfico, puede adoptar distintas formas. Se dice que devoraba a ovejas y pastores. Como le temían tanto, Mari regaló a los humanos la luz de su primera hija ILARGI (Diosa de la luna). Pero no era suficiente, así que les obsequió con la luz de su segunda hija EGUZKI (Diosa del sol).
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Dios Gaueko. Foto: @lidiacastro79

El hecho de que muchos dioses representen elementos de la naturaleza no es por casualidad. No podemos olvidar que las mitologías no son más que el reflejo de la sociedad que las crea, por tanto, no es de extrañar que los dioses vascos tengan tanto que ver con la tierra, pues dependían de ella para su supervivencia.

Lo que sí que me pareció curioso es la existencia de un dios del arco iris, seguramente debido al clima atlántico predominante en la región, donde las lluvias son constantes y no son nada extraños estos fenómenos naturales. El dios en cuestión es llamado:

  • OSTADAR. Dios del arco iris. Se cree que era un puente que unía el dios cielo (ORTZI) con la diosa tierra (LUR).
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Dios Ostadar. Foto: @lidiacastro79

Esta es mi visión inexperta sobre la mitología vasca. No es más que una pequeña aproximación a la cosmogonía según los antiguos vascones, pues como he podido comprobar es muy compleja y dificultosa, puesto que un mismo dios puede ser llamado de diversas maneras y existen diferentes versiones de un mismo mito.

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En un día primaveral

Me encontraba dormitando dentro del acogedor tronco del árbol que me daba cobijo. Se trataba de un roble robusto y viejo. Más vetusto que mi propia y longeva existencia. Era mi hogar desde hacía tanto, que ya no podía acordarme de la primera vez que lo habité. Nos cuidábamos y protegíamos mutuamente. Como dríade, me deleitaba con esa función que me había tocado asumir y ya no podía imaginar mi vida realizando otra tarea que no fuera esa. Mi historia en particular no era merecedora de mención, pero, en cambio, las memorias de mis antepasadas eran dignas de llenar las crónicas más célebres. Algunas de mis antecesoras vivieron en el Jardín de las Hespérides, y una de ellas era la encargada de proteger y cuidar del manzano de frutos dorados. Me enorgullecía enormemente poder afirmar que mi existencia estaba ligada a aquella dríade en particular.

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Dríade, Evelyn de Morgan

Y volvía a sonar la música a lo lejos. Ese tipo de música animada que hace que los pies se muevan solos y el corazón dé saltos de alegría. La melodía interrumpió mis pensamientos. Poco a poco, se fue aproximando y haciéndose cada vez más audible. Salí del tronco lentamente, desperezándome, para ver a qué se debía tanta algarabía; aunque ya imaginaba quién podía ser…

Era Apolo, que se acercaba con su séquito de ninfas danzarinas revoloteando a su alrededor. Apolo siempre hacía honor a su cargo como dios de la música y de la belleza y de forma constante iba acompañado de ambas.

Iban danzando y en sus manos sostenían copas que contenían un elixir de tonalidad borgoña. Se trataba de vino que Dionisos repartía entre sus más allegados y que tenía unos efectos desinhibidores en cualquiera que se lo llevaba a la boca. Los vaporosos vestidos de las ninfas se mantenían como suspendidos en el aire al compás de sus gráciles movimientos. Y sus risas, contagiosas en desmesura, me obligaron a unirme a su júbilo de forma irremediable.

Entre el séquito que acompañaba al dios había muy buenas amigas mías, ninfas como yo, aunque con ocupaciones muy diversas. Algunas habitaban en fuentes de agua dulce, donde procuraban que los sedientos caminantes saciaran su sed. Otras residían en las montañas y grutas cerca del mar, lugares que custodiaban con complacencia, a la espera de poder refugiar a algún marinero extraviado. También solían acompañar a Apolo las nueve hermanas musas, ninfas de la inspiración. Cada una de ellas infundía la motivación necesaria a artistas en muy diversos ámbitos como la poesía, el teatro, la pintura o la historia.

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Hylas y las ninfas, John William Waterhouse

Todas ellas descuidaban por un tiempo sus labores para poder disfrutar de la compañía del dios y dejar fluir todos sus sentidos a través de la danza y la música. Esa mañana soleada de abril me uní a ellas. La primavera empezaba a despuntar y el bosque se estaba llenando de vida. En los nidos, que se sostenían en las copas de algunos árboles, ya asomaban los picos de hambrientos polluelos que reclamaban alimento. Los capullos comenzaban a abrirse y a llenar de colores y perfume las zonas bajas gracias a la influencia de Flora, la diosa de las flores. Incluso se podían intuir los preciados frutos que pronto llenarían las ramas de los árboles frutales.

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Flora y los céfiros, John William Waterhouse

Me dejé fluir por el ritmo de la música y por el cálido tacto del sol sobre mi blanquecina piel. Saboree el delicioso aroma de la ambrosía que llenaba mi copa dorada y dancé como si no existiera un mañana…

@lidiacastro79

Narcís i els selfies

Com tots sabem, la moda dels selfies és molt recent i segons algunes fonts es considera que una de les primeres selfies fou la d’uns actors i actrius de Hollywood, presa durant la cerimònia dels Òscars de l’any 2014:

Fou la selfie més multitudinària (que incloia més persones en ella) i més retweetejada del moment. A partir de llavors, la paraula “selfie” va entrar a formar part del nostre vocabulari habitual.

No obstant això, si ens remuntem a l’antiguitat, ens podem trobar amb la figura d’en Narcís i el seu interessant relat:

Segons la mitologia grega, Narcís era un noi d’una bellesa extraordinària. Era tant bell, que nois i noies se n’enamoraven només veure’l, però Narcís els rebutjava a tots i a totes perquè no creia que ningú fos suficient bo per ell.

Un dia, Nèmesis, deessa de la venjança, cansada d’aquesta actitud summament egocèntrica del jove, va voler escarmentar Narcís i que sabés què era un amor no correspost. Va fer que s’enamorés de la seva pròpia imatge. A partir d’aleshores en Narcís no podia evitar buscar, de forma quasi malaltissa, el seu reflex en rierols, fonts,… en qualsevol superfície que li permetés admirar la seva pròpia bellesa. Tanta fou la seva obsessió que, un dia, mentre estava mirant-se embadalit en un llac, es va apropar tant al seu reflex que caigué a l’aigua i morí ofegat.

Aquest fou el tràgic final d’en Narcís, i no puc evitar preguntar-me, què hagués passat si en Narcís hagués disposat d’un mòbil? L’obsessió per la seva imatge s’hagués convertit en milers de selfies per saciar-la? Hagués mort ofegat en la seva pròpia vanitat en comptes d’en un llac?

@lidiacastro79