La cura

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Ante mis ojos se alzaba un frondoso bosque donde nadie se atrevía a entrar por la presencia de una magia ancestral. Soplaba una leve brisa que hacía que el follaje susurrara mensajes enigmáticos que no alcanzaba a comprender. Y, aunque temerosa, me adentré en ese insólito paraje, pues allí residía la Señora de los árboles, la única capaz de curar mi enfermedad: mis raíces se habían convertido en piernas.

Lídia Castro Navàs

Esta es mi participación en el Reto 5 líneas del blog de Adella Brac.

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128

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Había contado esos escalones en muchas ocasiones. 128. Suponían la distancia que separaba las caballerizas de mi alcoba, situada en lo alto de la torre norte, justo debajo del palomar. Pronto me acostumbré a dormir con sus arrullos y ese olor tan característico. A lo que no me habitué fue a estar tan lejos de ti, de tu calidez, de tu aroma… Cada día recorría los 128 escalones para llegar a la cuadra y estar un rato contigo, cepillarte y hablarte de cómo ansiaba mi libertad. Tú me respondías con tus relinchos, que aunque no los entendía, me reconfortaban sobremanera.

Lídia Castro Navàs

 

El debut

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Había llegado el día, el día de mi debut. Estaba nerviosa, como no podía ser de otra manera. «Lo harás bien», me animaban unos. «Has nacido para brillar», me decían otros. Pero los nervios iban por dentro. Siempre había sido muy inquieta, perfeccionista y responsable; el compromiso que suponía ese nuevo trabajo me desvelaba. ¿Y si llegado el momento no soy capaz de brillar como todos esperan?, ¿y si nadie se percata de mi presencia?, ¿y si por mi culpa no encuentran el portal donde ha nacido el dichoso niño?

 

@lidiacastro79

 

Aprovecho para desearos unas FELICES FIESTAS a todos y todas. Que disfrutéis en familia de estos días de Navidad 🎄✨💖

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Viaje espacial

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Fuente: google imágenes

Mis asistentes me ayudan a ponerme el traje. Esta vez el compromiso es muy alto, pero llevo mis calzoncillos de la suerte y tengo el presentimiento de que la expedición a Júpiter será un éxito. ¡Vamos a ganar a esos malditos alienígenas!

— Doctor, el paciente ya tiene puesta la camisa de fuerza.

— Bien, llévenlo a la cámara de aislamiento.

@lidiacastro79

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Recuerdo indeleble

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Entré en la habitación y todos estaban reunidos. Unos, en pequeños grupos, hablaban en voz muy baja; otros, más apartados, tenían la mirada perdida y se mantenían en silencio. El sol de mayo se colaba por los balcones, pero su calidez apenas era perceptible. Y, entonces, la vi a ella: su tez pálida y la inexpresión de su rostro me impactaron. Estaba claro que ese cuerpo hinchado e inerte ya nada tenía que ver con mi abuela.

Lídia Castro Navàs

Robo en el tiempo

Ya tenía la máquina lista y la misión, planeada: entraría de noche en su estudio, localizaría el libro y me lo llevaría conmigo. Sabía que haciéndolo, alteraría la historia y solo contaba con una oportunidad. Viajé a 1605 y robé la primera edición de El Quijote. El problema es que solo era la primera parte. La segunda no se publicaría hasta diez años más tarde. ¡Si hubiera estado más atento en mis clases de literatura…!

@lidiacastro79 

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Salir del armario 

No es fácil dar el paso. Que si las plumas, que si las lentejuelas… No es que me gusten, es lo que soy. ¡Qué sensación de libertad poderse mostrar como uno es! ¿No sé cómo he podido estar tanto tiempo encerrado en el armario? La música, las luces, los colores… Me fascina todo a mi alrededor. Sé que habrá quien lo desapruebe, pero me da igual. Ya no aguantaba más en ese maldito armario, entre plástico y naftalina. Solo espero que el año pase rápido para volver a salir en el próximo carnaval.

Firmado: Un disfraz.

@lidiacastro79 

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La llegada del príncipe 

Cuando el príncipe llegó a palacio, el mozo de cuadra se encargó de su montura, mientras él fue directo a asearse. Dos días de lucha encarnizada le habían proporcionado un aspecto tosco y un aroma penetrante. Al llegar a sus aposentos, la luz del día se colaba por las ventanas polilobuladas e iluminaba el suelo a través de los cortinajes. Se sintió aliviado, las campañas nocturnas le dejaban unas secuelas que le durarían unos cuantos días. Pero un buen baño y una ración de la más rica carne, y sería otro. Se sacó la pesada armadura y los calzones, entonces entró su madre, la reina, sobresaltándole.

—¡Mira qué horas de llegar… El próximo fin de semana, no sales! 

—Pero mamá… 

—¡Haz el favor de poner tus deportivas en la ventana, huelen que apestan! Deja de leer tus tebeos y métete en la ducha, la comida está casi lista.

—Sí, mamá, ya voy…

@lidiacastro79 

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