Invitación

labo

Los golpes en la puerta vuelven a sonar, el señor Elliot ahora está seguro de ello. Se levanta con dificultad, deja el plato con los restos del asado en la mesa del comedor y se dirige a la puerta junto a Labo, su fiel perro. Cuando la abre, su expresión cambia y queda petrificado, como la figura que tiene enfrente. Aunque esta no levanta más de un metro del suelo, su aspecto grotesco y espeluznante, hace que Labo gima y corra a esconderse bajo la cama. 

—Buenas noches, ¿es usted el señor Elliot?

—Sí, soy yo, ¿quién lo pregunta? 

—Disculpe, soy Le-Duc y le traigo una invitación de Notre Dame.

—¿Notre Dame? ¿La catedral?

—Sí, la misma. El señor Cuasimodo le invita a usted y a su perro a pasar la Navidad allí. 

—Pero…

—Cada año por estas fechas, el señor escoge a personas anónimas y que van a pasar las fiestas solas, para invitarlas y así regalarles su compañía. 

—Vaya… 

—Él sabe muy bien lo que es estar solo y da gracias al cielo por tenernos a nosotras, las gárgolas, para no sentirse así. Y quiere compartirlo con alguien en estos días tan especiales. 

—¡Pues qué sorpresa!

Ante la inesperada invitación, el señor Elliot no se lo piensa dos veces; su difunta esposa siempre quiso visitar París, no iba a desaprovechar esa oportunidad. Prepara un equipaje de mano, ata a Labo con su correa y coge la bailarina de porcelana; «Algún presente tendré que hacerle al generoso Cuasimodo», piensa para sí. Le da la mano a la gárgola que lo espera en la entrada y, después de un chasquido, desaparecen dejando un rastro de humo. Sin duda, estas serán unas Navidades inolvidables para el señor Elliot.


Esta es mi propuesta para el Desafío Literario del blog de Jessica Galera Andreu.

jess

Lídia Castro Navàs

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EJ: Optimvs mensi

Escribir jugando banner II

El día 28 publiqué todas las creaciones presentadas al reto de Escribir Jugando del mes de noviembre.

Ha empezado el frío, pero he podido comprobar que vuestras manos no se detienen ante eso y se muestran más críticas que nunca. ¡Eso me encanta! 

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La mención especial este mes es, de hecho, para una microrrelato que nos cuenta una historia triste, pero real (salvando las distancias). Esta creación tiene el objetivo de remover conciencias y criticar una sociedad que quiere limitar el acceso a la cultura y a  la educación a la gente sin recursos. Para que esto no suceda y para que dejemos que de romantizar la pobreza. Desde aquí hago un llamamiento para que todos los niños y niñas del mundo tengan acceso a una educación digna.

Me refiero a la fantástica historia con tintes mapuches: “Lupe” por Julie Sopetrán.

¡Me encantó! ¡Gracias, Julie! 😀

Mención especial II

Ha llegado el momento de desvelar el Optimvs mensi del mes de noviembre y es para…

Drumroll

…por crear un microrrelato que me hizo reír, en el que me sentí identificada, como no podía ser de otra manera, por esa complicidad que esconden sus palabras. El galardón va para: “Bruja” por Sadire.

sadire

¡Enhorabuena! Aquí tienes tu galardón, puedes lucirlo en tu blog a modo de widget si lo deseas y enlazar esta entrada para que todo el mundo vea tu bella creación junto con el premio.

Optimvs mensi Noviembre

Os espero muy pronto en el reto: Escribir Jugando 🙂

Lídia Castro Navàs

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Cumpleaños al pasado

Mi primer hijo cumplía 5 años y toda la familia se empecinó en que lo mejor era ir a un centro de esos donde hay grandes construcciones de gomaespuma, redes protectoras y piscinas de bolas de colores. 

Yo odiaba esos sitios por la masificación y el ruido que se formaba al coincidir varios cumpleaños a la vez, pero ¿cómo negarse? 

Acabé por sucumbir a tal martirio. 

El día esperado, y después de que los niños devoraran cual jauría toda la merienda con un único ingrediente en común: el azúcar, se dispusieron a zambullirse en los juegos de esa selva acolchada. En un momento dado, mi hijo desapareció víctima de una avalancha de enanos salvajes en la piscina de bolas. Como cualquier padre haría, intenté parecer despistado y hacer caso omiso a las advertencias de mi suegra que me impelían a meterme en esa trampa mortal en busca de mi primogénito. 

Al final, volví a sucumbir, dejando patente mi falta de personalidad y carácter impávido. Sostuve la respiración antes de sumergirme en esa pestilente alberca llena de renacuajos, pero pisé algo de forma redondeada. ¿Qué sería? ¿Una bola, quizás? ¡Había miles! ¿Qué podía ser sino? Mi equilibrio se perdió hasta llegar al firme suelo donde me propiné un golpe seco. Perdí la visión no antes de ver que había sido una manzana lo que había pisado. 

De repente, los gritos malévolos de niños fuera de sí, me hicieron recuperar el sentido. Cuando abrí los ojos, el polvoriento terreno sobre el que me encontraba brillaba por los rayos del sol que lo bañaban. ¿Dónde estaba? Parecía el patio de mi antiguo colegio. 

Vi a un chico tirado no muy lejos de mí, se levantaba con dificultad y se acercaba a las gafas de pasta marrón que estaban tiradas más allá; se las puso y miró alrededor, colocándose de cara a mí. Lo observé y me llamó la atención su atuendo: iba vestido con un chaleco de color mostaza sobre una camisa a cuadros y un pantalón de pana beige. Me vinieron a la memoria unas fotos de mí mismo allá por el año ‘83, cuando cursaba sexto curso de la EGB.

¡Era yo! Mi yo del pasado. Me acordé de que en esos años me solían gastar “bromas” en el recreo que siempre terminaban conmigo en el suelo y mis gafas irrompibles lejos de mí. 

A mi alrededor no había nada de plástico, todo era tierra, piedra y metal oxidado. Estaba claro, o bien estaba en una alucinación a causa de la caída de hacía un momento, o bien el golpe me había trasladado de forma mágica a mi pasado. No lo sabía con certeza y tampoco sabía cuándo iba a despertar de ese “sueño”, pero si realmente se me daba una segunda oportunidad de encauzar mi vida, no la iba a desaprovechar. 

Me hice con un papel y un lápiz de unas niñas con trenzas que no me sacaron el ojo de encima entre risas y apunté lo siguiente: “No celebrar jamás una fiesta de cumpleaños en un chiquipark” y “Hacer un curso de defensa personal y autoestima”.

De nuevo, todo a mi alrededor se difuminó hasta desaparecer. 

Volví a mi realidad y vi que se acercaba una figura: era mi suegra, que me ofrecía un mojito con una sombrillita y me sonreía. Yo estaba reclinado sobre una tumbona de rayas mirando a las transparentes aguas de un mar sereno; más allá, la música sonaba mientras unos niños bailaban y construían castillos en la fina y blanca arena de esa paradisíaca playa. Acepté la bebida y le devolví la sonrisa.

No sabía cómo, pero ¡había funcionado!  


Esta es mi propuesta para el Va de reto, desafío literario del blog de JascNet.

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Lídia Castro Navàs

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Marvin

 

ludwig

Sonaban las campanas de la iglesia marcando mis pasos hacia la casa de los Ludwig. Hacía más de un siglo que estaba deshabitada y no conseguían venderla a causa de la maldición que se decía que pesaba sobre ella. 

Era mi primer caso desde que saliera de la facultad y empezara a trabajar en esa agencia de investigadores de lo paranormal. Mi jefe me había confiado el caso en solitario y yo no podía estar más entregada, pues resultaba que la maldición de los Ludwig era sobradamente conocida en todo el condado; eso me hacía ser consciente de la importante tarea que se me había asignado. 

Cuando sonó la última campana anunciando las nueve de la mañana, llegué hasta la verja de la propiedad. Fruncí el ceño al dirigir mi mirada dentro y ver el aspecto lúgubre y dejado de los alrededores. «¿Cómo quieren venderla en este estado?», me pregunté perpleja.

Empujé la verja y un chirrido acompañó su apertura. Las enredaderas habían anidado en las bisagras y me dificultaron la entrada, pero con un poco más de fuerza de lo habitual, pude con ella. 

Mientras me acercaba a la puerta principal del edificio, intuía el sendero de piedra del suelo que había sido invadido por las malas hierbas; la dejadez del lugar me dejó atónita, una vez más. Toqué al timbre y resonó en el caserón con un eco propio de una catedral. 

La puerta se entreabrió y una voz desde el interior me invitó a pasar. Era Marvin, con quien había hablado por teléfono. Su familia estuvo al servicio de los Ludwig antes de su desaparición. Él mismo me afirmó que tenía pruebas de lo que les había pasado. 

Nos sentamos en la mesa de lo que parecía un salón con paredes desconchadas y ventanas llenas de polvo y telarañas. Las sillas, que estaban cubiertas por sábanas blancas, eran mullidas y con respaldo alto. Aunque no pude apoyar la espalda pues la tensión del momento me lo impidió.

Marvin era la persona viva más cercana a los Ludwig, o la que yo había podido encontrar. Al hablar con él por teléfono me había asegurado que conocía todo lo ocurrido por un diario que su abuela había escrito mientras servía en casa de los Ludwig. Allí relataba muchas cosas. 

Nos habíamos citado en la casa, pues quería aprovechar la ocasión para visitar el lugar de los hechos y a la vez conocer el contenido de ese diario. 

Cuando ya estábamos sentados, me ofreció un café en un vaso de papel de usar y tirar que había comprado de camino. Le agradecí el detalle, aunque yo no bebía café. Por educación no lo rechacé, pero lo dejé enfriar sin siquiera probarlo. 

Saqué mi móvil y encendí la grabadora de voz, pero él me frenó. No quería que nada de lo que dijese saliera a la luz. Le comenté que no era periodista, pero que como investigadora, tarde o temprano, lo que iba a descubrir se sabría. 

Entonces se abalanzó sobre mí sin mediar palabra y me rodeó el cuello con sus manos. La presión que ejerció me dejó sin respiración y empecé a verlo todo borroso. No supe reaccionar, me cogió por sorpresa. 

Caí muerta, asfixiada.

Lo que pude ver a continuación, cuando mi alma se separó de mi cuerpo, fue lo que me reveló la verdad. Allí estaban los espíritus de toda la familia Ludwig; ellos me explicaron, ante mi atónita mirada, lo que les había pasado.  

Marvin me había mentido, ni siquiera se llamaba así, se trataba de John Chapman y era el exmilitar que estaba a cargo de la casa de los Ludwig. Arrastró mi cuerpo inerte hasta el sótano y allí lo arrojó a un foso. Luego lo cubrió de tierra y, finalmente, volvió a colocar los maderos que formaban parte del suelo. 

John no era una persona corriente, sino que se trataba de un demonio inmortal. Pero la familia no lo supo a tiempo. Igual que yo. Después de luchar en varias guerras y cansado de la vida de trincheras, se retiró de los campos de batalla y decidió probar suerte con una vida mundana. Entró a servir en casa de los Ludwig; al principio, todo fue bien, pero pronto empezó a echar de menos la sangre y la destrucción. El odio que atesoraba en su corazón iba creciendo día a día, hasta que no pudo frenarlo más y decidió matarlos a todos. Incluso a su mujer y a su propio hijo de tan solo cuatro años. Se deshizo de los cuerpos en la caldera de la casa y luego se marchó sin ser visto. 

He aquí el secreto de la maldición de los Ludwig, que desaparecieron de un día para otro sin dejar rastro. Ahora ya conocía el enigma, pero jamás podría contárselo a nadie. De hecho, mi desaparición al hacerme cargo del caso, acrecentó todavía más el misterio sin resolver. Y así seguiría por los siglos de los siglos. 


Esta es mi propuesta para el Desafío Literario del blog de Jessica Galera Andreu.

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Lídia Castro Navàs

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EJ: Optimvs mensi

Escribir jugando banner II

El día 28 publiqué todas las creaciones presentadas al reto de Escribir Jugando del mes de octubre.

El otoño es tiempo de recogimiento, de cambio de coloración en la naturaleza, de lluvias, de días más cortos, de desempolvar las chaquetas… ¡y de inspiración! Se nota que el espíritu de esta estación os ha tocado por el resultado de vuestros relatos.

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La mención especial este mes es doble (¡Sí, doble! Porque las reglas están para adaptarlas a las necesidades del usuario/a ¿o no? 😉 ).

  1. En primer lugar, tenemos un micro muy tierno, que nos muestra una relación abuela/nieta especial, incluso después de la muerte. Y entremezcla esa historia con una temática potente como es la libertad. Me refiero a “Nunca falla” por Luna Paniagua.
  2. En segundo lugar, destaco un micro que me sacó una sonrisa (una carcajada, más bien). Un relato lleno de sarcasmo y muy crítico con nuestro sistema político y que me sorprendió por su originalidad. Este es: “Pilar” por Carlos Moya.

¡Me encantaron! ¡Gracias por vuestra complicidad a los dos! 😀

Mención especial II

Ha llegado el momento de desvelar el Optimvs mensi del mes de octubre y es para…

Drumroll

…por crear un microrrelato que me tocó la fibra más sensible de mi ser, por mostrar a una protagonista cercana a mí y traspasar con ello los muros que existen entre la vida y la muerte. Por una historia emotiva y mágica el galardón es para: “Pilar” por Katherine.

Pilar

Por ser el día de su santo, Pilar tuvo permiso para asomarse a la ventanita de los sueños de su nieta, al llegar vislumbró un subconsciente lleno de melodías y diseños con una gran ventana de luz, y se sintió feliz, pero no pudo contener la emoción al ver que de lo que parecía una jaula salieron libres cientos de letras que su nieta había inspirado en escritores de todo el mundo a su nombre; estaba más viva que nunca.

Katherine

¡Enhorabuena! Aquí tienes tu galardón, puedes lucirlo en tu blog a modo de widget si lo deseas y enlazar esta entrada para que todo el mundo vea tu bella creación junto con el premio.

Optimvs mensi Octubre

Os espero muy pronto en el reto: Escribir Jugando 🙂

Lídia Castro Navàs

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EJ: Optimvs mensi

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El día 28 publiqué todas las creaciones presentadas al reto de Escribir Jugando del mes de septiembre.

Parece que el descanso veraniego ha sentado bien a vuestras plumas, las participaciones están cargadas de buenas y originales historias, todas ellas muy inspiradas en la cultura nipona, como no podía ser de otra manera 😀

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La mención especial va para un micro con un oni que busca justicia, una descripción bella de una escena tensa, que erizó mi piel al llegar al final; que es sorprendente y muy crítico. Me refiero a “Máscara de porcelana viva” por Grimmebulin.

¡Muy buen trabajo, compañero!

Mención especial II

Ha llegado el momento de desvelar el nuevo Optimvs mensi del mes de septiembre y es para…

Drumroll

…por crear un microrrelato lleno de referencias japonesas, que nos narra una historia demasiado común en la época, en la que las mujeres no podían decidir por sí mismas y algunas eran “entregadas” en su juventud más tierna. Además, la descripción del contexto es sublime. Juzgad vosotros/as mismos/as: “Hágase mi voluntad” por Virtudes Torres.

Hágase mi voluntad

Vivo en un Hanamachi, rodeada de maikos y, bajo la tutela de una Oneesan. Hoy estoy especialmente nerviosa; ha pasado una semana desde que mi Okaasan hizo un pacto con un poderoso señor. 

Callo y obedezco, tras una semana de cantos, reuniones y conversaciones, hoy tendrá lugar el Mizuage. Me sumerjo en la fuente de nenúfares, y dejo que perfumen mi piel. Después imploro a la diosa Izanami para no consumar el acto y, en vez de bañar mi cuerpo en aceites esenciales, la diosa, dulcemente, cubre mi rostro con su abanico bajo los lirios de agua.

Virtudes Torres

¡Enhorabuena! Aquí tienes tu galardón, puedes lucirlo en tu blog a modo de widget si lo deseas y enlazar esta entrada para que todo el mundo vea tu bella creación junto con el premio.

Optimvs mensi Septiembre

Os espero muy pronto en el reto: Escribir Jugando 🙂

Lídia Castro Navàs

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Alea iacta est

Por fin terminé la revisión de mi última novela “Abigail” y ya está en manos de los/las lectores/as beta.

Si todo va bien, la fecha de publicación será el próximo 11/11. (Quienes me conocéis ya sabéis que me gustan las sincronías).

Os dejo la sinopsis y la cubierta, ilustrada por Andrea Obregón:

¿Has sentido alguna vez una fuerte conexión con un desconocido? ¿Una conexión que va más allá de lo físico y que el solo cruce de miradas te paraliza?

Las decisiones más importantes de Abigail no las ha tomado ella: su padre le escogió al marido, la sociedad le impuso la maternidad y su estatus le otorgó las amistades. Y le ha ido bien en todas, pero esa conexión… 

Abigail es una historia de vida en una época llena de prejuicios, una narración íntima y personal que te acercará al contexto histórico, a la vida cotidiana y a las emociones más humanas de los personajes. 

recorte portada

Si queréis más información, consultad esta entrada y podréis ver unos aesthetics que hice para presentar a los personajes y escenarios de la historia.

¡La suerte está echada!🤞

 

Lídia Castro Navàs

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