Manos y corazón

Sus manos han soportado el calor hasta llegar a ser insensibles; han aguantado la humedad, hasta volverse casi impermeables. Han cortado y han sido cortadas; han golpeado y han sido golpeadas. Han acariciado, mimado, enriquecido y servido hasta quedarse vacías y, a la vez, llenas de satisfacción.

Su corazón acompasa cada uno de sus pasos. Ha latido fuerte, se ha enrabiado, angustiado y emocionado en cada evento preparado. Presente siempre en sus sonrisas, en el fondo de sus ojos y en cada pellizco, cucharada, pizca o puñado.

Manos y corazón, estas son las dos herramientas que mi madre ha hecho servir cada día dedicado a su pasión: la cocina.

Fotos: Montse Si


Este texto lo he escrito especialmente dedicado a mi madre, quien lleva casi toda su vida dedicada a la cocina; un trabajo sacrificado y no siempre agradecido. Con estas palabras quiero agradecerle que me haya transmitido esa pasión por lo que una persona hace.

La versión original la escribí en catalán; la dejo a continuación:

MANS I COR

Les seves mans han suportat l’escalfor fins arribar a ser insensibles; han aguantat la humitat, fins tornar-se quasi impermeables. Han tallat i han estat tallades; han colpejat i han estat colpejades. Han acariciat, mimat, enriquit i servit fins quedar-se buides i, a la vegada, plenes de satisfacció.

El seu cor acompassa cadascuna de les seves passes. Ha bategat fort, s’ha enrabiat, angoixat i emocionat en cada event preparat. Present sempre en els seus somriures, en el fons dels seus ulls i en cada pessic, cullerada, polsim o grapat.

Mans i cor, aquestes són les dues eines que la meva mare ha fet servir cada dia dedicat a la seva passió: la cuina.

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Foto propia

Lídia Castro Navàs

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