Origen de la violencia de género

Tuve la oportunidad de investigar sobre la mujer romana cuando realicé mi tesina y descubrí algo que es bastante evidente: los orígenes de la violencia de género se encuentran en el patriarcado romano.

ROMA frescos conservados en las villas de Pompeya

Pinturas al fresco de la villa de Pompeya

Me gustaría compartir contigo unas cuantas pinceladas sobre la sociedad que representa nuestra herencia cultural más arraigada.

Según la RAE, el patriarcado es “Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje”.

Según el derecho romano, el pater familias (padre de familia) tenía ciertos derechos:

  • Autoridad sobre la esposa (manus).
  • Autoridad sobre los hijos (patria potestas).
  • Autoridad sobre los esclavos (dominica potestas).
  • Poder sobre los bienes (dominium).
  • Autoridad sobre los clientes (iura patronatus).

Es evidente, que una mujer no podía ser pater familias, con lo que no ostentaba ninguno de los derechos anteriores. Pero tenía muchas obligaciones (una muestra):

  1. Aunque siendo niña asistía a la escuela, cuando llega a la pubertad, está obligada a recluirse en casa, donde aprenderá las tareas del hogar. Un niño podía seguir estudiando y decidir a qué dedicarse.
  2. Una vez casada tiene la obligación de vestir con ropas matronales: túnica ancha hasta los pies y velo que le cubre los cabellos y los hombros.
  3. Tenía la obligación de casarse y tener hijos: esta norma era igual para los dos sexos, con la diferencia de que el hombre podía escoger esposa y la mujer no.
  4. Al no tener patria potestas, no podía decidir nada concerniente a sus propios hijos. Su marido, en cambio, tenía el poder de decidir sobre la vida o muerte de sus hijos no nato como control de natalidad.
  5. No puede salir sola de casa. Si no puede hacerlo con su marido, lo hará con un hijo varón o con un esclavo. Jamás sola.
  6. Ius osculi: esta era una ley que obligaba a toda mujer romana a aceptar ser besada en los labios por cualquier miembro masculino de su familia. Era una medida dirigida a saber si una mujer había bebido vino.
  7. Sí, ¡la mujer romana tenía prohibido beber vino u otras bebidas alcohólicas!, pues se la consideraba débil de espíritu y se dejaría llevar por la lujuria.
  8. En caso de adulterio, siempre se consideraba culpable a la mujer. El marido podía ordenar su muerte y quedaría impune. Cuando era él el que cometía adulterio, la mujer no podía hacer nada.
  9. En caso de asistir a un banquete en su propia casa (no siempre podía hacerlo), nunca se reclinaría (los asientos permitían a los comensales tumbarse para comer), sino que debía sentarse.
  10. Tampoco podía hablar más de la cuenta, de hecho, mucho mejor si no hablaba y dejaba que fuera su marido quien lo hiciera.
  11. No puede disponer de dinero ni administrar el de su propia casa. Tocar el dinero sin permiso expreso del marido podía ser motivo de divorcio.
  12. Tiene la obligación de dormir sola, pero debe satisfacer los deseos sexuales de su marido cuando este se lo requiera.

Por último, quería compartir contigo algunas lindeces que dejaron por escrito los considerados más ilustres de la época y a los que se ha venerado como dioses:

filosofos

Filósofos

SÓFOCLES:A las mujeres el silencio les añade encanto”.

CATÓN:A las mujeres no les podemos conceder la igualdad porque cuando la tengan querrán imponerse a nosotros”.

PLATÓN: “Me siento indignado ante la paradoja de que se confíe la formación de los nuevos ciudadanos en seres de educación tan limitada” (haciendo referencia a que las mujeres se hacían cargo de sus hijos hasta la edad suficiente para asistir a una escuela).

ARISTÓTELES:Aquel que al nacer no  se parece a su padre es, en cierta manera, un monstruo. Un buen ejemplo es cuando nace una hembra en vez de un macho”.

SÓCRATES:Educar es lo mismo que adiestrar (…) si el resultado de la educación no es el esperado, se tiene que reclamar al encargado de la educación: al pastor en el caso de las ovejas, al jinete en el caso de los caballos y al marido en el caso de las mujeres”.

Podría seguir, pero esto sería demasiado largo. Creo que es una buena muestra de cuáles eran las bases del patriarcado sobre el cual se sustenta nuestra sociedad actual (salvando las lógicas distancias).

Lídia Castro Navàs

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Madre primeriza

Imaginad a una madre primeriza que se ve obligada, por la presión social, a sacrificar a su hijo recién nacido por no tener el aspecto que se esperaba…

Hera y zeus (1)

Zeus y Hera

Esta es la historia de Hera, Zeus y su hijo Hefesto.

Lo sé, son dioses de la mitología, pero no podemos olvidar que los mitos fueron creados por personas (hombres) con un único objetivo: adoctrinar a los suyos, decirles cómo se tenían que comportar y cuál era su “sitio” en la sociedad.

Y ¿cuál es nuestra herencia cultural?

Exacto, nuestros estamentos sociales, judiciales, políticos, legislativos… tienen un origen antiguo. Griegos primero, y romanos después, nos impusieron su “forma de hacer” que sigue vigente hoy en día.

la justicia

La justicia tiene raíces antiguas

Volviendo al mito… Hera era la diosa de la fertilidad y del matrimonio, hermana y esposa de Zeus (Rey de los dioses del Olimpo) y claro, ¿cómo iba ella a pensar que el fruto de dos dioses sería un engendro de la naturaleza? Se suponía que ella encarnaba el paradigma de madre…

Hera

Hera, diosa del matrimonio y la fertilidad

Y como seguro que imagináis, la culpa de dar a luz a un bebé cojo, bizco y con chepa no fue de Zeus, sino de ella. La honra de toda la familia recaía en las mujeres (también en las diosas, pues son las que dan “ejemplo” a las mortales).

Como ella era la culpable, no tuvo más remedio que buscar una solución drástica: hacer desaparecer a Hefesto. Lo lanzó desde el Olimpo y el bebé estuvo cayendo durante 9 días hasta llegar al mar. Por suerte, sobrevivió (no olvidemos que era un dios).

 

Olimpo

El Olimpo, hogar de las divinidades griegas

En el mar fue adoptado por un grupo de nereidas (ninfas del agua salada) que lo criaron y le enseñaron un oficio para que pudiera valerse por sí mismo: la forja del hierro. Así Hefesto se convirtió en un hombre con unas condiciones físicas poco normativas, pero válido.

Hefesto

Hefesto, dios del fuego y del hierro

Pasaron los años y Hera se enteró de que su hijo seguía vivo y se arrepintió tanto que tuvo la necesidad de enmendar su error. Fue a visitarle y quiso ofrecerle un regalo a modo de perdón. ¿Sabéis que le regaló? Pensad ¿qué es lo que más ansía poseer un hombre?

Habéis acertado: una mujer. Y no una mujer cualquiera, sino la diosa de la belleza y del amor, Afrodita. Ella, sin comerlo ni beberlo, se vio prometida a un hombre al que no conocía y no quería (pero eso es lo que se encontraban muchas jovencitas de la época).

Podría continuar explicando qué pasó en el matrimonio forzado entre Hefesto y Afrodita, pero ese es otro mito y da para otro artículo

Afrodita

Afrodita, diosa del amor y de la belleza

 

Resumen para acabar:

  • Objetivo de los mitos: adoctrina.
  • La mujer es la portadora de la honra de la familia y eso la hace responsable en todo lo relacionado con fertilidad, concepción, hijos… Si algo sale mal, la culpa es suya.
  • El matrimonio forzado imperaba en la época. El esposo firmaba un contrato con el futuro suegro. La mujer era un objeto y no tenía voz ni poder de decisión.

Este artículo es en realidad un hilo que colgué en Twitter para participar de una iniciativa de la Editorial Cerbero de la que os dejo toda la información en el siguiente banner:

Itamat

Aquí mi hilo:

Lídia Castro Navàs

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82 años sin ti

El 18 de agosto de 1936 Federico García Lorca fue fusilado por los golpistas que propiciaron la Guerra Civil Española.

¡82 años sin ti, maestro!

Pero que todos sepan que no he muerto;que hay un establo de oro en mi boca;Que soy el pequeño amigo del viento oeste;que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

👉 El poeta fue asesinado por ser “masón”, “socialista” y ejercer “prácticas de homosexualismo” según señala un informe de 1965.

👉 En 1986, unos obreros encontraron unos huesos al excavar y en lugar de comunicarlo a un juez, los metieron en una bolsa y los cambiaron de lugar.

👉 Sus restos, a día de hoy, siguen sin aparecer. Perdido en una cuneta, pero no olvidado.

Fuente: García Lorca: la herida abierta bajo el suelo de Granada. Artículo de La Vanguardia.

Para más información sobre su vida y obra os recomiendo esta web que es muy completa; tiene incluso un índice alfabético de su poemario: Poemas del alma

 

Lídia Castro Navàs

 

Las 13 rosas

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Tapia del cementerio de La Almudena, Madrid. 

Las 13 rosas es el nombre colectivo que se le dio a un grupo de trece jóvenes, la mitad de ellas miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fusiladas por el régimen franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939.

JSU

Cartilla de las JSU

Después de la Guerra Civil Española y de que los máximos dirigentes de PCE fueran exiliados, las JSU intentaron reorganizarse de forma clandestina. El nuevo secretario general fue José Pena, de 21 años.  

Un policía infiltrado, delató a José Pena, quien fue detenido y obligado, mediante torturas, a dar todos los nombres que conocía de su organización. Un total de 67 personas, entre las cuales había Las 13 rosas.

 

 

Sus edades estaban comprendidas entre los 18 y los 29 años cuando las detuvieron, las torturaron y las metieron en la cárcel de mujeres de Ventas, construida para 450 personas en la que se hacinaban unas 4000.

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Cárcel de mujeres con las reclusas, vigilantas, curas y monjas.

 

La ejecuciones tuvieron lugar en la madrugada del 5 de agosto de 1939, junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 2 km de la prisión de Las Ventas. Nueve de las jóvenes fusiladas eran menores, ya que la mayoría de edad estaba establecida en 21 años.

Estas eran “Las 13 rosas“:

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Carmen Barrero Aguado (20)

Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

 

 

Martina Barroso García

 

Martina Barroso García (24)

Al acabar la guerra participó en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (que estaba prohibido). Se conservan algunas cartas que escribió a su novio y a su familia en la prisión.

 

 

 

Blanca brisac vazquez

 

Blanca Brisac Vázquez (29)

La mayor de las 13. Tenía un hijo. Católica y votante de derechas. Era pianista y fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después.

 

 

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Pilar Bueno Ibáñez (27)

Con la guerra se afilió al PCE y fue voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE.

 

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Julia Conesa Conesa (19)

De Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Se afilió a las JSU. Trabajó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Antes de morir escribió una carta a su familia: “Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente (…) Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar”. Julia cerraba su carta con una suplica: “que mi nombre no se borre en la historia

Adelina García Casillas (19)

Militante de las JSU. Hija de un guardia civil. Le mandaron una carta a su casa afirmando que solo querían hacerle un interrogatorio ordinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

Elena Gil Olaya (20)

Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

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Virtudes González García (18)

En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo (se dice) tortura.

 

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Ana López Gallego (21)

De Jaén. Militante de las JSU. Su novio le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó: «¿Es que a mí no me matan?».

 

 

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Joaquina López Laffite (23)

En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. La detuvieron el 18 de abril de 1939. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

 

 

 

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Dionisia Manzanero Salas (20)

Se afilió al Partido Comunista en 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

 

 

Victoria Muñoz García (18)

Se afilió con 15 años a las JSU. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartín de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

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Luisa Rodríguez de la Fuente (18)

Entró en las JSU en 1937. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

 

 

En realidad, las fusiladas fueron catorce, aunque no el mismo día. El día 5 de agosto de 1939 fueron asesinados 13 mujeres y 43 varones; eso es lo que consta en el acta oficial.

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Antonia Torre Yela (18)

Por un error de transcripción, en el oficio de piquete de ejecución figuraba como Antonio, Ella también militaba en la JSU. Sería fusilada el 19 de febrero de 1940.

 

 


Su único pecado: creer en la libertad  y reclamarla a través de la vía política, de forma pacífica.

Su condena: morir de noche, fusiladas contra un muro, después de torturas y meses en prisión, lejos de sus familias y a una temprana edad.

rosa abiréndose

Actos como estos no deben quedar en el olvido ni pueden repetirse. A todas ellas, gracias por intentar hacer de nuestra sociedad un lugar mejor donde vivir en libertad.

Lídia Castro Navàs

 

Las mujeres de la Guerra

¿Te has dado cuenta de que en los libros de texto de antaño explicaban los episodios históricos de forma muy sesgada? Pues eran los ganadores los que la escribían, los hombres ganadores. Así pues, el resultado era una visión poco objetiva de unos hechos muchas veces deleznables. Por suerte, esto ha cambiado en nuestros días, ¿o no?

Este pasado 25 de julio se han cumplido 80 años de la batalla más larga que aconteció durante la Guerra Civil Española: La batalla del Ebro (25 julio – 16 noviembre de 1938) que duró un total de 115 días.

Siempre que se aproxima el aniversario del inicio o del final de una guerra, aparecen publicados una multitud de artículos muy variados relacionados con ella: sobre las muertes causadas, las diferentes batallas en que se dividió dicha guerra, las estrategias usadas durante la misma, las consecuencias en la sociedad civil, el armamento encontrado años después… pero muy poco puede leerse sobre la función de las mujeres en ese conflicto. Ante esto, una puede concluir que la guerra es cosa de hombres. ¿Pero lo es de forma voluntaria o por imposición? No puedo evitar preguntarme, ¿cuál fue el papel que desempeñaron las mujeres en esa guerra de la que aún padecemos consecuencias políticas evidentes?

Cuando estalló la Guerra Civil Española (GCE), miles de mujeres republicanas se movilizaron en defensa del régimen político legítimo que había sido establecido de forma democrática en 1933, después de unas elecciones que fueron las primeras en las que ellas mismas pudieron votar por primera vez y ejercer así el anhelado sufragio; y es que las mujeres se jugaban mucho con esa guerra, pues todos los privilegios conseguidos durante la República empezaron a peligrar en esos momentos (por todos es sabido que las mujeres en España votaron por primera vez en 1933 y no pudieron volver a hacerlo hasta 1977). A partir de entonces, las mujeres se convirtieron en agentes históricos capaces de escribir su propia historia; todo a través de un trabajo activo durante el conflicto.

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Foto: Asociación Nacional de Mujeres Españolas (AMNE) con Clara Campoamor en el centro. Fuente: sacada de la red.

Así pues, queriendo clasificar los roles femeninos que aparecieron durante la GCE, esto es lo que ha surgido; tres prototipos de mujeres muy diferenciadas:

1. La activista, que pertenecía a alguna de las asociaciones feministas y/o antifascistas existentes, como la AMA (Asociación de mujeres antifascistas), de la que fuera presidenta Dolores Ibárruri, más conocida como la Pasionaria; o el secretariado femenino del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Estas activistas trabajaban desde la retaguardia y siempre a través de movilizaciones en la calle, donde reivindicaban la defensa del poder legítimo de la República y de los derechos adquiridos durante la misma.

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Foto: Activistas del AMA en una manifestación en Madrid durante la GCE. Fuente: blogs.elpais.com

 

2. La otra figura era la de la miliciana. En un principio solo fue una figura simbólica utilizada en los carteles como reclamo y motivación de las tropas. Se la representaba como una mujer joven, atractiva y seductora, vestida con el mono azul característico y con un fusil colgado en su espalda.

Y, aunque fue solo simbólica, la miliciana rompió con el papel pasivo y tradicional de las féminas, pues representaba a una mujer activa, revolucionaria y ¡que llevaba pantalones! Muchas mujeres mostraron su frustración por no poder ir a luchar al frente; se conocen algunos ejemplos, como Sara Berenguer, Marina Ginestá o, incluso, las retratadas en la película de Vicente Aranda, Libertarias (1996), que se convirtieron en todo un símbolo para las milicianas en activo.

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Foto: Marina Ginestà. En Barcelona, 1936. Fuente: elpais.com

Pero, desgraciadamente, aunque las milicianas prometían mucho por lo que se refiere al acceso de la mujer en el conflicto real, en diciembre de 1936, esta figura ya había desaparecido de los carteles y de la propaganda.

La heroína que se alzaba contra el fascismo era ahora un símbolo desprestigiado y reprobable. Se la asoció con aquello más negativo y que más daño hacía a una mujer, con la figura de la prostituta. Mientras solo fue una representación simbólica y seductora destinada a enaltecer la moral masculina, no hubo problema, pero en cuanto aparecieron mujeres reales reclamando su derecho a participar en la guerra, la cosa cambió por completo. Eso ya no gustó a los sectores más conservadores de  la sociedad, y es que en cuestión de género, la mayoría de la sociedad del momento, era muy tradicional, fuesen de la tendencia política que fuesen. Incluso las propias asociaciones de mujeres negaron el apoyo a esas que pretendían ir a luchar de forma activa en el frente.

La cuestión es que, desprestigiando a la figura de la miliciana y asociándola con la de la prostituta, consiguieron estigmatizarla socialmente y que acabara desapareciendo. Fue un mecanismo muy eficaz y poderoso para mantener a las mujeres alejadas del frente de batalla.

Después de la miliciana, tomó fuerza otra figura femenina más adecuada y que gustaba más a la sociedad del momento.

3. Me refiero a la madre combatiente, personaje que contrastaba mucho con la transgresora miliciana. Su imagen era clásica y su objetivo no fue otro que el bienestar familiar y colectivo.

La madre combatiente luchaba pero desde la retaguardia, sin aspiraciones reales a participar en el conflicto directo. Se la representaba como una mujer madura, trabajadora y podía aparecer en los carteles propagandísticos como madre, ama de casa o sanitaria. Jamás se la asoció con las armas, la lucha activa o ¡los pantalones!

Muchos fueron los carteles que mostraban a madres de rodillas sosteniendo a sus hijos heridos o muertos, que incitaban a la voluntariedad de otras madres.

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Foto: Carteles propagandísticos del POUM. Fuente: sacada de la red.

El símbolo de la maternidad no era nuevo y conocían su potencial para movilizar a las mujeres-madres apelando al derecho de defender a sus hijos de la brutalidad fascista.

De hecho, tenemos que pensar que la resistencia civil y la supervivencia cotidiana durante la guerra, se explican gracias al enorme esfuerzo que desplegaron las mujeres, quienes consiguieron, entre muchas otras cosas, que los servicios sociales y sanitarios siguieran funcionando, incluso con el gran aumento de la demanda durante el conflicto.  

Así pues, fuese cual fuese el papel que adoptaron las mujeres durante la GCE, más activo o más pasivo, desde las movilizaciones o desde la retaguardia, fue sin duda de relevante importancia. Aunque ya sabemos cuál fue el resultado del conflicto, no podemos olvidar ni menospreciar, la tarea de estas heroínas anónimas.

A todas ellas, ¡gracias!

 

Lídia Castro Navàs

Cambiar el cuento

Muy a menudo me he cuestionado el mensaje que transmiten algunos cuentos tradicionales infantiles y, como no, los roles que desarrollan las protagonistas de las películas de animación que dan vida a los personajes de esos cuentos. Me refiero a las películas de la factoría Disney, algunas producidas hace más de 80 años, que siguen siendo referentes entre los niños (y no tan niños) actuales.

Me pregunto si los estereotipos que muestran las figuras femeninas de estas animaciones promueven la repetición de roles tradicionales entre los jóvenes que han crecido con estos referentes sin ser del todo conscientes de ello.

Les princeses Disney

Si analizamos a las conocidas como “Princesas Disney” podemos observar algunas cosas, si más no, preocupantes. Todas ellas son muy jóvenes, guapas e ingenuas. Y entre sus habilidades destacan: cantar, bailar, limpiar, cocinar, coser, tejer, cuidar a otras personas… Además, conseguir la felicidad no depende de ellas mismas, sino que pasa por casarse con un “príncipe azul”. Por no decir que solo plantean un amor posible, el heterosexual.

Vamos a hacer un repaso cronológico:

–    Blancanieves (1937): Es la primera y la más sumisa y pasiva de todas las “princesas”. Son los animalillos del bosque los que la ayudan a encontrar un refugio, que resultará ser la casa de los siete enanitos. Mientras estos trabajan en la mina (aigó, aigó), ella se queda en casa haciendo las tareas domésticas. Es engañada por su madrastra y cae en un sueño profundo; no depende de ella salir de ese estado de ensueño, sino de un príncipe, quien sin su permiso, le dará un beso (hoy en día ya sabemos lo que es que un chico bese a una chica que está inconsciente).

–  Cenicienta (1950): Es la esclava a las órdenes de un madrastra y dos hermanastras que abusan de ella tanto como pueden. Ella no hace nada por cambiar su situación y acepta con abnegación su destino, aunque sueña con casarse algún día. La intervención de una hada madrina (Salacadula Chalchicomula. Bibidi, Babidi, Bu) la ayudará a hacer realidad su sueño: el afortunado es un príncipe que no se preocupa en saber su nombre y que se olvida de su cara después de pasar toda una noche bailando con ella; tiene que confiar en encontrarla a través de un zapato de cristal que ella pierde (el chico sufre de amnesia o ¿qué le pasa?).

–  Aurora (La bella durmiente, 1959): Es la primera película en la que se cuestionaba los matrimonios concertados, cosa que está bastante bien. Pero la protagonista no puede ser más pasiva, pues se pasa la mayor parte de la historia durmiendo y en ningún momento toma ni una decisión por sí misma. De hecho, el príncipe la “despierta” con un beso (otro beso “robado” a una chica inconsciente…), se casa con ella y se la lleva a su reino (¿alguien le preguntó a ella si quería casarse con él? Es un poco contradictorio todo…).  

–  Ariel (La sirenita, 1989): Es a la primera a la que no vemos haciendo tareas del hogar, cosa que es agradable y esperanzador. Pero, aunque se muestra más rebelde que las anteriores, acaba cambiando su bien más preciado (la voz) a cambio del chico que le gusta. Con todo, queda reducida a una mera apariencia, a un objeto bonito (pero sin voz, cosa que es muy simbólico: “calladita está más mona”).

–   Bella (La bella y la bestia, 1991): En ella vemos un cambio importante: es inteligente, ávida lectora, independiente y ¡no quiere casarse! Este cambio se debe, seguramente, a que es la primera producción de Disney donde participó una mujer (Linda Woolverton), hasta el momento solo había hombres detrás de la creación de la historias. A pesar de este perfil tan prometedor, acaba consiguiendo la “felicidad” enamorándose y casándose con un príncipe que se esconde bajo la apariencia de un bestia (aquí yace una de las mayores falacias del amor romántico: “El amor lo puede todo. Tú puedes cambiarlo. Él cambiará por ti”).

–    Jasmin (Alladin, 1992): Es la primera en no ser de raza caucásica (¡Por fin! Se empieza a dar visibilidad a otras razas y culturas). Aunque Jasmin se rebela contra su padre porque no quiere casarse, lo acaba haciendo igualmente (lo único es que no es un matrimonio forzado, sino por “amor”). Este final sigue mandando el mensaje de que la felicidad solo se consigue con amor (y con el matrimonio).

Con el tiempo, las princesas sumisas han dejado paso a las heroínas rebeldes; por suerte hoy en día hay otros referentes en los cuentos en los que fijarnos (¡Gracias a Gaia!). Como ejemplo, quiero destacar a: Pocahontas (1998), que deja de lado el amor por primera vez en una producción Disney con protagonista femenina y escoge aquello que realmente le importa: su pueblo. Mulan (2009), quien delante de las imposiciones de su cultura, acaba travestida para poder luchar. Mérida (Brave, 2012), que no acepta la injusticia de no poder hacer aquello que le gusta (montar a caballo, tirar en arco…) por el simple hecho de ser chica.

 

Me gusta saber que las niñas de hoy en día tienen un abanico más amplio de “espejos donde mirarse”. Y quiero creer que los adolescentes son más críticos frente a las desigualdades de género y otras discriminaciones (raza, sexo, apariencia, cultura, creencias…). Aunque la realidad nos dice que queda mucho por hacer aún, pues se repiten conductas tóxicas y roles tradicionales entre nuestros jóvenes que siguen creyendo en el amor romántico (las chicas) y en el amor patriarcal basado en la superioridad masculina (lo chicos), como única vía para conseguir la verdadera felicidad.

¡Seguiremos luchando por cambiar el cuento!

Lídia Castro Navàs

#8M

Hoy estoy en huelga, pero como docente me veo con la obligación moral de hacer un poco de memoria histórica. Por eso he creado un hilo en twitter sobre “Las precursoras del feminismo” y os invito a echarle un ojo. Si no tenéis twitter y me lo pedís, podría hacer un post otro día.

Solo os quiero recordar que hoy estamos reivindicando la igualdad real entre hombres y mujeres, en ningún caso celebramos nada, pues el 8 de marzo de 1857, las trabajadoras de la fábrica textil “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York decidieron encerrarse en el edificio para exigir una reducción de la jornada laboral (que podía ser de 12 o 14 horas diarias). Se declaró un incendio y 129 mujeres murieron quemadas (se dice que supuestamente el incendio fue provocado por la dirección de la empresa).

En 1977 las Naciones Unidas escogieron esta fecha para declararlo Día Internacional de la Mujer.

nueva york

Por ellas hoy: ¡NADA QUE CELEBRAR, MUCHO POR REIVINDICAR!

 

Lídia Castro Navàs

11/02

 

Hoy domingo día 11/02 es el Día internacional de la mujer y la niña en la ciencia. Para aquellos que tengáis Twitter os invito a leer el hilo que he creado:

 

También podéis leer un relato que escribí hace tiempo; trata sobre la investigación científica:

En la soledad del laboratorio

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Foto: pixabay (editada)

Lídia Castro Navàs

Mitología vasca

En una fugaz visita a Bermeo pude descubrir un conjunto escultórico, obra de Néstor Basterretxea, que representa la cosmogonía vasca. Son un total de 18 piezas de bronce situadas alrededor de un pequeño parque circular.

Fue mi gran interés por la mitología y la energía que me transmitieron dichas esculturas, lo que me animó a investigar un poco más y a escribir este post.

Como en toda mitología antigua, en la vasca podemos encontrar un panteón de divinidades muy diverso. Todas ellas muy arraigadas a la naturaleza y con claras influencias de la mitología celta.

Entre las divinidades, destacar a la principal, relacionada con lo femenino:

  • MARI. Diosa más importante y se asocia con la madre naturaleza. Habitaba en las cuevas de las montañas de la región. Su principal morada era la cara este del monte Anboto, de aquí que se la conozca también con el nombre de “Dama de Anboto”.
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Diosa Mari. Foto: @lidiacastro79

Vemos pues, que la mitología vasca da mucha importancia a la fertilidad y al hecho de crear vida propio del elemento femenino. Pocas mitología antiguas tienen como figura principal a una diosa.

Como elemento masculino, me quedo con el siguiente dios:

  • AKER BELTZ. Dios protector de los animales de la casa. También conocido como “Macho cabrío negro”. Estaba presente en los akelarres. Durante la tradición cristiana, en un intento más de desprestigiar los ritos paganos, este dios fue asociado con el demonio.
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Dios Aker Beltz. Foto: @lidiacastro79

Del mismo modo que los dioses pueden crear vida, también pueden traer muerte y destrucción. Es el caso de:

  • EATE. Dios de la tempestad, del rayo, de la riada y del huracán. Muy temido por las consecuencias de sus actos. También conocido como “El que arrasa con las cosechas”.
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Dios Eate. Foto: @lidiacastro79

  • GAUEKO. Dios de la tinieblas y de la noche. Se le representa como un lobo negro, aunque es zoomórfico, puede adoptar distintas formas. Se dice que devoraba a ovejas y pastores. Como le temían tanto, Mari regaló a los humanos la luz de su primera hija ILARGI (Diosa de la luna). Pero no era suficiente, así que les obsequió con la luz de su segunda hija EGUZKI (Diosa del sol).
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Dios Gaueko. Foto: @lidiacastro79

El hecho de que muchos dioses representen elementos de la naturaleza no es por casualidad. No podemos olvidar que las mitologías no son más que el reflejo de la sociedad que las crea, por tanto, no es de extrañar que los dioses vascos tengan tanto que ver con la tierra, pues dependían de ella para su supervivencia.

Lo que sí que me pareció curioso es la existencia de un dios del arco iris, seguramente debido al clima atlántico predominante en la región, donde las lluvias son constantes y no son nada extraños estos fenómenos naturales. El dios en cuestión es llamado:

  • OSTADAR. Dios del arco iris. Se cree que era un puente que unía el dios cielo (ORTZI) con la diosa tierra (LUR).
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Dios Ostadar. Foto: @lidiacastro79

Esta es mi visión inexperta sobre la mitología vasca. No es más que una pequeña aproximación a la cosmogonía según los antiguos vascones, pues como he podido comprobar es muy compleja y dificultosa, puesto que un mismo dios puede ser llamado de diversas maneras y existen diferentes versiones de un mismo mito.

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Bilbo: historia, arte y naturaleza

Bilbo (y no me refiero al de “Bolsón Cerrado”) es una ciudad con mucha historia y eso se refleja en sus calles, edificios y monumentos.

La primera impresión de la ciudad fue desde el taxi a la 1:00 de la madrugada, así que solo recuerdo un confuso juego de luces y sombras mezclado con la humedad del ambiente y el cansancio por el retraso.

Ya de día, y después de haber dormido unas prudentes cinco horas, la visión fue mucho mejor. Salí al balcón, donde unos geranios rojos reposaban frondosos, y el murmullo de la ría Nervión me dio los “buenos días”.

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Fachadas de Bilbao. Foto: @lidiacastro79

De mi observación, destacar las fachadas de los edificios antiguos: con sus porticones de madera, balconadas de hierro forjado y tribunas acristaladas. Y la multitud de flores y plantas que decoraban alféizares y barandillas.

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Detalle tribunas. Bilbao. Foto: @lidiacastro79

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Fachadas de Bilbao. Foto: @lidiacastro79

Su pasado industrial es fácilmente reconocible en algunas reminiscencias aún existentes, como alguna chimenea de ladrillo o la conservación de las fachadas de algunas fábricas y almacenes de la época. Lo histórico convive con lo actual, en una armonía envidiable.

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En primer plano “Variante Ovoide” de J. Oteiza (representa una cabeza con chapela). Al fondo, una chimenea de época industrial. Foto: @lidiacastro79

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Mezcla de lo antiguo y lo nuevo. Foto: @lidiacastro79

El Guggenheim es visita obligada. Solo el edificio ya vale la pena, pero no solo su exterior… el interior es igualmente impresionante.

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Museo Guggenheim de Bilbao. Obra de Frank Gehry.  Foto: @lidiacastro79

Lo más original que pude ver, fue el poema de neón que se podía leer (a gran velocidad) en castellano, en euskera y en inglés. Y las gigantescas estructuras metálicas de Richard Serra.

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“Truisms” by Jenny Holzer. Foto: @lidiacastro79

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“La materia del tiempo” de Richard Serra. Foto: @lidiacastro79

Más inquietante fue la visión de las obras de Louise Bourgeois, aunque pude descubrir en ella a una interesante y traumatizada artista de una vida muy longeva.

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Foto sacada antes de que un “chicarrón” del norte me advirtiera de que no se podía. Foto: @lidiacastro79

Menos suerte tuvimos con el Puppy, que estaba rodeado de andamios y cubierto con unas gruesas telas verdes (foto no disponible por indisposición floral canina).

Callejear por el casco antiguo, bordear la ría paseando y subir al monte Artxanda con el funicular son algunas de las cosas de las que disfrutar si el tiempo acompaña (y si no acompaña, también).

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Puente Zubi Zuri sobre la ría Nervión. Foto: @lidiacastro79

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Vistas de Bilbao desde el monte Artxanda. Foto: @lidiacastro79

Lo de ir de pintxos fue toda una experiencia. Vegetarianos, veganos y macrobióticos (este último, mi caso) no lo tienen nada fácil. Con decir que, para los de Bilbao, el jamón de York y el atún son catalogados de verduras. ¡Que a nadie se le ocurra preguntar si un pintxo, donde está todo trinchadito, contiene carne o lácteos! Porque les sale el lado oscuro y te contestan un “¡Yo qué sé!” acompañado de una cara de perros (abstenerse pues, personas con intolerancias y alergias alimentarias). En fin, me hinché a pintxo de bacalao, que se veía lo que era.

Me quedé con las ganas de probar el marmitako. Por lo visto necesitas reserva para comerlo y no me quedó claro si la causa fue que no era temporada o que el bonito se acompaña de sangre de unicornio en vez de con patatas.

Visitar la costa, es una buena opción cuando ya has recorrido toda la ciudad. Por eso fuimos a Bakio, paraíso de los surfers. Muy buenas vistas desde la playa.

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Playa de Bakio. Foto: @lidiacastro79

San Juan de Gaztelugatxe, fantástica excursión de unas dos horas para ascender hasta la ermita y tocar la campana. Mar y montaña a partes iguales. Y como lucía un sol brillante, nariz y pómulos rojos, de regalo.

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Ermita de San Juan de Gaztelugatxe. Foto: @lidiacastro79

Y, finalmente, Bermeo, típica zona portuaria con un paseo marítimo lleno de bares y terrazas. Pero con un conjunto escultórico que me sorprendió gratamente sobre la cosmogonía vasca (explicación mitológica sobre el origen del mundo).

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Paseo marítimo de Bermeo. Foto: @lidiacastro79

Y así nos pasaron volando los dos días que estuvimos en Bilbo.

¡Aguuuuuur!