El último Dredgen

El Nómada. Imagen sacada de la red

Un sábado normal en la Torre de la última ciudad de la Tierra, dos guardianes se encuentran en cola esperando para entrar en una competición de Osiris. Es fin de semana, eso significa que miles de guardianes compiten por el honor y la gloria de sus facciones, con lo que hay mucho tiempo de espera y por eso se ponen a charlar. 

—¿No te parece extraño que el Nómada esté en la Torre?

—No, ¿por qué?

—Pues porque dicen que es el último Dredgen. 

—¿Qué es un Dredgen?

—¿En serio no sabes qué es un Dredgen? ¿Qué clase de guardián eres tú?

—Uno al que solo le importan las victorias en el Crisol; no presto atención a los chismorreos.

—Pero la historia de los Dredgen no son chismorreos. Escucha, se dice que eran guardianes, como tú y como yo, que luchaban contra la Oscuridad con la Luz del viajero, pero no solo con la Luz…

—¿Qué más usaban?

—También sabían usar la Oscuridad.

—¡¿Qué dices?! Quien juega con la Oscuridad se corrompe. Han habido muchos casos y esos sí que los conozco. 

—Pues los Dredgen eran capaces de usar la Oscuridad para luchar contra ella misma sin corromperse. 

—No me lo creo. ¿Y dices que el Nómada hace eso?

—Sí, de hecho él aprendió a escuchar los susurros de la Oscuridad. Pero hay más…

—¿Más?

 —Lo más extraño es que un chico llamado Shin Malphur persiguió a todos los Dredgen y fue matándolos uno a uno. Como venganza por la destrucción de su aldea a manos de uno de ellos. 

—¿Y qué hay de extraño en eso?

—Espera, déjame contarte otra cosa antes. Resulta que los últimos Dredgen, encabezados por el Nómada, querían evolucionar y conseguir algo más poderoso que la Luz y fueron a explorar más allá del Sistema, pero empezaron a tener desavenencias y malos rollos entre ellos. Acabaron todos muertos. Menos el Nómada, claro… 

—¿Me estás diciendo que el Nómada acabó con ellos? 

—Eso no es lo importante. ¿No te parece extraño que esté aquí tan tranquilo, cuando Shin Malphur anda buscándolo para matarlo?

—Siendo el último Dredgen debería estar oculto. Tienes razón.

—A eso voy… Tengo una teoría.

—Y me la vas a contar, ¿verdad?

—¡Pues claro! Tú presta atención: creo que el Nómada no es el último Dredgen. 

—¿Ah, no? ¿Y quién es entonces el tipejo ese del Gambito?

—Pues creo que es Shin Malphur haciéndose pasar por el último Dredgen. 

—Vaya… 

Les tocó el turno para entrar en la competición y ahí quedó su conversación. Hasta la próxima cola…


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de septiembre trae una imagen del Nómada y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

Lídia Castro Navàs

La verdad de Fikrul

Fikrul, el Fanático. Imagen sacada de la red

Fikrul me hizo llamar y, de repente, me sentí muy inquieto, pues una nueva guerra se estaba fraguando. 

—¿Me hiciste llamar, señor? 

—Sí, reúne a tu ejército de devastadores y manteneos alerta; en cualquier momento puedo requerir vuestras lámparas de fuego. 

—No es ningún problema, las tenemos engrasadas y listas para hacerlas girar.

—Bien, bien. Me alegra oír eso. 

—¿Contra qué nos enfrentaremos esta vez?

—La Araña; ese insecto inmundo se ha vendido, aliándose con los guardianes.

—Están rabiosos por la muerte de ese vergonzoso cazador.

—Sí, fue una jugada maestra por parte de Uldren matarlo con su propia arma. 

—Pero me atrevo a preguntar… ¿por qué tiene tanto interés en esta costa?

—Esta tierra solo es nuestro puente hasta la ciudad onírica, donde se esconden el resto de esos insomnes a los que el propio Uldren ha traicionado. Ese es mi objetivo real.

Interrumpió en la sala el jefe de los merodeadores. 

—¿Y esos modales? ¿Es que los demonios como tú no saben llamar?

—Lo siento —dijo sosteniendo en alto su pequeño escudo circular—. Es importante.

—¿De qué se trata?

—Es Kaniks… ha muerto a manos de los guardianes. 

—¡Maldición!

—Petra Venj y la Araña les están ayudando. 

—Lo sé. Hay que pararles los pies. 

—Se han propuesto acabar con todos los barones repudiados, mi señor. Se dice que ahora intentan ir a por Pirrha —dijo justo antes de desaparecer por la puerta y dejando a Fikrul pensativo.

—¿Es seguro confiar en Uldren? —intervine yo—. No podemos olvidar que es un insomne, como Petra. De hecho, ella es la más fiel sirviente de la reina y hermana de Uldren. 

—Uldren ya no es un insomne y, además, me salvó la vida.

—No lo sabía…

—Pues creo que es momento de que sepas cómo nací dos veces gracias a él. 

“En algún momento después de la Guerra de los Poseídos, el príncipe Uldren fue corrompido por la Oscuridad y empezó a trabajar para la Casa de los Reyes. Yo había huído del presidio de los ancianos y estaba muy malherido. Él me descubrió cuando apenas me quedaba un hilo de vida; estaba ya a las puertas de la muerte y quiso ayudarme. Usó a Riven, la ahamkara cumpledeseos, no solo para salvarme, sino que al hacerlo, transfirió parte de su Oscuridad a mi Éter Oscuro, convirtiéndome en el primero de los repudiados”.

—Y, ahora que ya sabes la verdad, no vuelvas a desconfiar de Uldren en mi presencia, escoria maldita. 

Salí de allí como una exhalación y sin mirar atrás. Aún me pregunto cómo me atreví a plantearle eso al Fanático, al barón de los barones, al ser más Oscuro de todos los que ha albergado la Oscuridad…

Antes de llegar a la puerta, sentí en mi espalda el dulce y cálido reguero de la muerte; su cuchillo me había alcanzado. 


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de agosto trae una imagen de un devastador repudiado y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

Lídia Castro Navàs

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Plano ascendente

Plano ascendente. Imagen sacada de la red

Las construcciones de la ciudad Onírica eran de ensueño. Siempre me llamó la atención la capacidad de los insomnes para saberse adaptar al entorno. Sus creaciones se mimetizaban con la naturaleza gracias a sus formas intrincadas y sinuosas, sus colores luminosos y su estética delicada. Todo ello rodeado de esos jardines diseñados artesanalmente, prestando mucha atención a los detalles sin desfigurar la esencia natural del espacio. Una ciudad entera construida de forma armónica y que lucía con belleza innata e imperturbable. 

O, al menos, esa era la impresión que me daba al principio, cuando la visitaba en busca de recursos. Rápido descubriría que esa ciudad escondía mucho más de lo que nos mostraba a simple vista.

Con la llegada de los poseídos se abrió un nuevo plano de la existencia; el llamado plano ascendente: misma realidad, pero infectada por la maldición que atenazaba a los poseídos. Ese fluido negro y viscoso lo recubría todo, oscureciendo la luz natural y desfigurando por completo el esplendor de los insomnes. Los enemigos invocaron ese plano paralelo donde poder esconderse, pero pronto dimos con sus portales y la forma de atravesarlos: usando la “Tintura del florete de la reina”, la esencia ascendida.

Aún recuerdo la primera vez que tuve que tomar una de esas pócimas: bastó una gota para que su sabor intenso y amargo inundara toda mi boca, hasta quitarme la capacidad de degustar otros sabores durante un largo tiempo; además, provocó una terrible quemazón en toda mi garganta, que tardaría otros tantos días en apagarse. Al cabo de unos instantes, nuestros cuerpos quedaban casi traslúcidos, emitiendo una luz grisácea. Aparecía a nuestro alrededor un aura de reluciente plata. Eso significaba que estábamos infectados, aunque su efecto duraba menos de una hora. Lo peor eran los primeros minutos, pues la sensación de ingravidez sumada a un mareo ligero y la impresión de que ibas a vomitar de un momento a otro, lo hacían sumamente desagradable. 

Pero tomar la esencia ascendida era un mal menor, pues nos permitía ver los portales poseídos que nos llevarían al plano ascendente, donde se escondía la élite de esa estirpe a la que debíamos derrotar. Y eso no era fácil, pues lo hacíamos en su terreno, en total oscuridad; una oscuridad que nos engullía una vez habíamos traspasado los portales negros. Allí todo se desfiguraba de forma grotesca: edificios oscuros, teñidos por las viscosas manchas de la maldición poseída y plagas de enemigos esparcidas aquí y allá. 

Muchas veces el terreno era ilusorio y al primer paso caíamos en un tenebroso vacío. Era preciso mirar dónde poníamos los pies; en la mayoría de ocasiones debíamos ir saltando sobre piedras que iban apareciendo a medida que nos acercábamos y volvían a desaparecer al poco. A veces esas mismas piedras eran móviles: giraban sobre sí mismas o cambiaban su rumbo, con lo que dificultaban aún más nuestro avance. En otros momentos surgían unas rocas que circulaban a gran velocidad por el espacio abierto y que podían golpearnos y hacernos perder el equilibrio. Incluso existían unas trampas en las paredes, que quedaban ocultas y se invocaban de repente. Eran una especie de soplidos poseídos que nos impulsaban al vacío. Muchos guardianes perdieron sus vidas en ese plano… 

Lo único positivo de todo era que los poseídos se creían a salvo en su escondite, rodeados de trampas y fuera del alcance de nuestras armas e intelectos. Cogerlos por sorpresa nos permitió tener ventaja y así fue como pudimos ir derrotándolos poco a poco, semana tras semana, a medida que se iban descubriendo nuevos portales y nuevas trampas que sortear. Sabíamos que cuánto más difícil era el plano, mayor sería el enemigo que escondía y mayor también nuestra gloria.


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de julio trae una imagen de la ciudad Onírica, donde se localizan todos los planos ascendientes y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

Lídia Castro Navàs

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El jardín de la Salvación

Jardín de la Salvación. Imagen sacada de la red

Es curioso cómo el nombre que se le da a este jardín es tan paradójico… Hoy te vengo a contar la historia de un compañero; él era un cazador alegre que luchaba contra la oscuridad con muchas ganas, hasta el día que atravesamos ese portal vex que nos llevó al Jardín de la Salvación. 

Nos avisaron por nuestros espectros de que una horda de vex había aparecido en la Luna. Montamos rápidamente una escuadra de seis y en seguida pusimos nuestra nave rumbo hasta allí: a dos millas al este del puerto de las lamentaciones. El rastro nos llevó a una cueva oscura a la que se accedía a través de una grieta estrecha en la propia piedra. La cavidad se ampliaba al llegar a su epicentro, donde una gran puerta vex aguardaba brillando en la oscuridad casi absoluta. 

No nos lo pensamos ni un momento, la atravesamos para ser teletransportados hasta otra realidad que no esperábamos: un exultante jardín nos dio la bienvenida al otro lado. Lucían miles de plantas, algunas totalmente desconocidas, de tamaños imposibles y colores muy vivos. Un gran llanura verde con algunas esculturas de piedra salpicadas aquí y allá. Un precioso jardín… que se convertiría en el escenario de una batalla encarnizada. 

El paisaje nos abstrajo de nuestro verdadero objetivo, que era dar caza a los vex que habían instalado en la Luna esa puerta interdimensional. Pero la belleza de esa naturaleza irreal nos despistó y el ataque fue por sorpresa. 

Tuvimos que usar todos nuestros recursos para poder sortear a esos robots endemoniados y correr hasta un precipicio por donde caía lo que parecía agua, pero en realidad era fluido vex y era peor que el propio ácido sobre nuestras corazas. Teníamos que saltar para llegar hasta unas plataformas más allá. Lo hicimos todos a la vez y al llegar invoqué una barrera protectora momentánea para poder planear el siguiente paso. Fue entonces cuando nos dimos cuenta… El cazador no había conseguido saltar, había sido capturado por los vex e iban a matarlo. 

Otro compañero, un titán llamado Roy, disparó unas granadas eléctricas creando un triángulo mortal para esos robots que acabaron electrocutados, no antes de agredir a mi compañero cazador, que perdió ambas manos a causa del impacto del láser de una arpía. 

Han pasado años de esa hazaña y, desde entonces, le llamamos con cariño: Over, el manco. 


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de junio trae una imagen de un cazador y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

Lídia Castro Navàs

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Acceso a los archivos

nokris

Nokris. Imagen sacada de la red

Había conseguido un pase al despacho de Zavala y eso significaba acceso a los archivos del Orador, que se encontraban allí desde su desaparición. 

Estaba deseando consultarlos, pues tenía que presentar un informe sobre Oryx a mi clan y me asaltaban todo tipo dudas: ¿por qué la colmena abandonó Fundamento?, ¿por qué Oryx mató a Akka?, ¿qué oscuros secretos guardaba la descendencia de Oryx?

Aprovechando mi visita a los archivos tenía que comprobar algo que me había encargado un compañero: ¿por qué él no era digno de conseguir el Águila pescadora* cuando todos los del clan ya la habíamos obtenido? 

Esa sería mi prioridad.

Lo primero que consulté fueron los archivos de la colmena, donde había referencias a Oryx y también a sus hijos. El que destacaba entre ellos era Nokris y no precisamente por ser el más poderoso, sino por todo lo contrario. De hecho, descubrí que había sido despreciado desde su nacimiento por su propio padre al no dominar la espada como su hermano Crota, demostrando así que no era apto para el combate por su debilidad. Era la vergüenza de la familia. No podía competir con ninguno de sus hermanos: ni con la fuerza y la destreza de Crota, ni con Ir Halak e Ir Anûk, que se habían convertido en unas poderosas magas, capaces de matar a quien se atreviera a escuchar su canto de muerte. 

Hacía muchos años atrás su padre, junto con sus hermanas, habían hecho un pacto con los dioses gusano; ellos les ofrecían parte de su poder de la oscuridad a cambio de alimentarlos de formas distintas: conquistando el Universo, con guerra y muerte o simplemente asesinando. 

Nokris optó por nutrirse con conocimientos de lo sacrílego. Era la única salida que le quedaba: fortalecer su sabiduría y ser así el más sabio. Descubrió cómo su padre había obtenido el poder y quiso conseguirlo él también, pero para ello tenía que visitar a los dioses gusano. Estos, al ver que era una deshonra para su padre lo humillaron e ignoraron; todos, excepto uno: Xol, quien se sintió identificado con Nokris al ser también el más débil de su estirpe, pero el que atesoraba más conocimientos oscuros. 

Nokris y Xol pactaron dominar juntos el Universo, empezando por Marte, donde nosotros nos enfrentamos a ellos y conseguimos esa preciada arma. 

Había llegado justo en el punto donde quería. Pero los archivos no me precisaban cómo conseguir el Águila pescadora. De hecho no pude sacar nada en claro sobre ese tema, pero sí que descubrí algo que captó mi atención: resultaba que Xol tenía el poder de resucitar, es decir, el poder de volver a la vida. Y en el pacto que hizo con Nokris, el dios gusano le pasaba parte de su poder. ¿Significaba eso que Nokris podía resucitar después de que los guardianes hubiéramos acabado con él?

Tenía que informar de inmediato a mi clan sobre esto. Y referente a lo del Águila pescadora… ¡sigue intentándolo! 😉

*Lanza cohetes de leyenda con elemento de vacío.


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de mayo trae una ilustración de Nokris y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

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Fragmento del diario de Sjur Eido

sjur eido, mara y uldren

Sjur Eido, Mara y Uldren Sov. Ilustración de Brian Moncus.

Todavía recuerdo el Distributario. Allí vivíamos en paz, en armonía; separados y ocultos… pero a salvo. Sigo pensando que la decisión de buscar al Viajero fue la más acertada; yo misma apoyé a Mara cuando se puso al mando de esa flota, dispuesta a demostrar que los mitos que nos contaban de pequeños no eran solo cuentos para dormir a niños. 

Llegamos al Arrecife sin saber si el Viajero existía en verdad, pero nuestra fe ciega nos condujo hasta allí. Todavía desconocíamos a lo que nos enfrentábamos…

Gracias a Uldren pudimos comprobarlo. Él arriesgó su vida para mostrarnos una imagen holográfica del Viajero cuando lo sobrevoló. ¡Lo había encontrado! 

Tengo grabado en mi retina brillante ese momento: los abrazos, los sollozos, la alegría de todos los que nos encontrábamos a bordo del crucero, reunidos esperando noticias del hermano de Mara. 

Pero algo provocó un silencio repentino… Uldren también nos mostró cómo una nave enemiga surgía de la nada y lo atacaba. Salió con vida porque así lo quisieron los dioses. Pero entonces tomamos conciencia de la terrible realidad. En ese momento fue cuando Mara echó un paso atrás. Quiso mantenerse oculta. 

Esila no estuvo de acuerdo y se marchó con unos cuantos de los nuestros. Los insomnes divididos de nuevo, como en la Guerra de la Teodicia: hermanos luchando contra hermanos. Todo un pueblo muriendo por defender ideas distintas. La guerra civil insomne dejó mella en el afligido espíritu de Mara y ahora volvía a sentir ese mismo dolor. 

Los insomnes encabezados por Esila llegaron al Viajero y ayudaron a los humanos con nuestra tecnología y medicina más avanzadas. En poco tiempo no tardaron en nacer mestizos y pronto los insomnes olvidaron sus raíces, el Distributario, su propia historia… Todo. 

Mientras tanto, yo seguí con Mara y otros insomnes en el Arrecife, hasta que fuimos sorprendidos por un ataque de los caídos. ¡Ya no estábamos ocultos! 

Muchos de los nuestros huyeron. Pero Mara lideró de nuevo la defensa de lo que quedaba de los insomnes en el Arrecife. Y ganamos. Fue entonces cuando se convirtió en nuestra reina; por su valía, por su lealtad, por su nobleza… No había nadie mejor que nos representara. 

En ese momento tomó la decisión de fundar una ciudad de la que los insomnes pudieran estar orgullosos. Le encomendó a Uldren encontrar un poder jamás soñado, para convertirlo en la piedra angular de esa nueva urbe. Él aceptó honroso su misión. 

Meses después volvió cargando consigo una pequeña criatura, que cabía en la palma de su mano. Tanto Mara como yo lo miramos sorprendidas. ¿Qué era eso tan poderoso, capaz de cumplir deseos? 

«Es un ahamkara», nos informó. «Se llama Riven». 

Todo aquello que Mara deseaba, el ahamkara Riven se lo concedía; y de sus deseos crecía cada vez más y más hambriento. 

La civilización insomne empezó a aumentar y a prosperar, siempre ocultos y añadiendo misterios a su existencia.

Hasta que todo se torció… 


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de abril viene presidido por una imagen de las “Brumas divalianas” de la Ciudad Onírica y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

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¿Don o maldición?

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Volvía a estar en el ala derecha del Manicomio, esta vez había sido un falso incendio. Los chillidos del perro me alertaron y tuve que allanar esa vivienda para salvarlo. Aunque nadie lo viese, todo estaba ardiendo. Me han vuelto a acusar de tomar drogas, incluso han falsificado los resultados de mis analíticas para probarlo y que nadie investigue. Solo yo sé que tengo el don de ver cosas que nadie más puede… Aunque no sé si debo llamarlo don, pues se ha convertido en mi maldición.


Esta es mi propuesta para el Va de reto, desafío literario del blog de JascNet. Escogí la siguiente noticia:

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Lídia Castro Navàs

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Perdida en la quinta dimensión

reto jess marzo

Abrí los ojos y no sabía dónde me encontraba. Miré a mi alrededor y parecía un bosque, como el que tantas otras veces visitaba en mis “viajes”, pero esta vez había algo diferente: relojes por todas partes. Fui paseando entre ellos, como si siguiera un sendero de tiempo y observé que todos avanzaban hacia adelante, como debería hacer un reloj, pero había uno que retrocedía. Me paré a mirarlo con detenimiento. Su movimiento a la inversa casi me hipnotiza. Parpadeé mientras llevaba la mirada al frente. A lo lejos vi otro reloj diferente por su forma, me pareció una clepsidra griega, aunque en vez de contener agua, tenía aire: una especie de fuerza magnética mantenía el viento en movimiento en un recorrido interno y este hacía mover unos engranajes que rodaban sobre sí mismos y estaban grabados con unos símbolos extraños. ¿Qué querrían decirme con esta visión?

Entonces, empecé a escuchar esa música cadenciosa y apareció ella: sus trenzas enmarcaban un rostro que había visto ya muchas primaveras; de su cabello pendían plumas y cintas de cuero, mientras que de su cuello colgaban varios collares de conchas y cuentas. Estaba sentada con las piernas cruzadas y entre ellas tenía un tambor recubierto de pelo marrón y blanco. Con sus dos mazas tocaba el tambor de forma alterna, ofreciendo un sonido un tanto trémulo y profundo. 

Me acerqué a ella, pues supuse que sería la encargada de darme el mensaje esta vez. 

—Hola —dije sin más. 

—No te obsesiones con el tiempo —me espetó sin esperarlo. No hice mucho caso. 

—¿Por qué hay tantos relojes? —la interrogué para ver si podía entender mejor ese mensaje. 

—Es para recordarte que el tiempo es algo terrenal, propio de la tercera dimensión que habitas.

—¿Y qué tipo de reloj es ese tan extraño? —pregunté señalando la especie de clepsidra. 

—Es tu reloj de viento celestial. 

—¿Mío?

—Sí, marca tu tiempo de evolución espiritual. 

Me quedé mirando el funcionamiento de dicho reloj un poco aturdida. 

—Si el viento se mantiene en movimiento y está casi todo en el recipiente de abajo, ¿qué significa?

—Pues que tu tiempo de evolución está llegando a su fin. Pronto recibirás tus dones. 

—¿Dones?

No tuve tiempo ni de terminar mi pregunta cuando todos los relojes empezaron a sonar de golpe. El ruido ensordecedor me obligó a taparme los oídos con fuerza, pues parecía que los tímpanos iban a explotarme. Cerré los ojos al tiempo que cubría las orejas con mis manos. 

Al cabo de unos segundos, todo cesó: el ruido, la música y la visión. 

Aparecí de nuevo en la sala de meditación. El olor de incienso llegó a mi olfato antes de que abriera los ojos de nuevo. Cada vez mis meditaciones era más… vívidas. Ahora me tocaba interpretar el mensaje recibido.


Esta es mi propuesta para el Desafío Literario del blog de Jessica Galera Andreu. Lubra me indicó los siguiente requisitos para el reto:

1- Reloj que retrocede.

2- Clepsidra.

3- Reloj de viento y funcionamiento.

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El titán de un solo ojo

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Me encontraba en el Puerto de las Lamentaciones, en la Luna, librando una batalla encarnizada, cuando algo brillante apareció en el suelo a tres metros de mí. ¡Era un engrama amarillo! Su destello me atrajo como si fuera el mismísimo sol, desatendiendo a mi deber, lo cogí y me dirigí a la Torre para saber de inmediato qué contenía. Los enemigos, desgraciadamente, seguirían invocando pesadillas en los Altares del Dolor durante mi ausencia; así que volvería más tarde para ayudar al resto de guardianes que estaban haciéndoles frente. 

***

—Hola, titana. ¿Qué me traes? 

—Es un engrama exótico, Rahool. ¡Dame algo bueno! —le dije cruzando los dedos.

—Veamos: ¡La máscara de un ojo! Eres una guardiana con suerte.

—Genial… —respondí con desgana al ver lo fea que era.

—¿Qué pasa? ¿Es que no conoces el poder de este casco?

—Lo cierto es que no… 

—Pues deberías, guardiana. Esconde la historia de un titán. Te aconsejo investigar sobre él.

—Por el aspecto de la máscara me temo que su historia no me va a gustar, ¿verdad?

—Yo no soy el más indicado; te recomiendo que hables con Zavala, él te podrá explicar mejor quién fue el titán de un solo ojo.

Llevada por la curiosidad que despertó en mí el criptarca, me fui al mirador, hasta encontrarme con Zavala, el responsable de mi facción.

—Todavía no has completado los contratos de esta semana, guardiana —me recriminó. 

—Lo sé, comandante, acabo de reincorporarme después de una caída que me dejó mellada. 

—¡Eso no es excusa para un titán!

Me sentí como una traidora, pero no quise seguir su juego. 

—La verdad es que venía para hablar acerca del titán de un solo ojo. 

—Interesante… Todo el mundo conoce a San-14, pero la mayoría no sabe de la existencia de este titán que me comentas.

—¿Lo conociste? —pregunté interesada. 

—Sí, lo recuerdo bien… —Apoyó las manos en la barandilla y llevó su mirada nostálgica hacia la Ciudad—. Era el titán más reservado y solitario que ha habido en nuestra facción. Nunca participaba en las Incursiones ni en los Ocasos… Su escuadra estaba formada solo por dos: su espectro y él. Interactuar con otros guardianes le suponía más desafío que enfrentarse a mil caídos. De ahí que su nombre no trascendiera a su leyenda… 

—¿Y el ojo… lo perdió en batalla? —le insté a continuar.

—Sí, pero para llegar a ese momento debemos remontarnos al final de la Guerra de los Poseídos. Él, igual que muchos otros guardianes, llegó a la Zona Muerta Europea en busca de un lugar tranquilo para descansar, después de la lucha incesante. Pero en vez de eso, se topó con la repentina desconexión de la Luz. Las comunicaciones estaban bloqueadas en todo el planeta y eso lo aisló todavía más. Decidió ir hacia al oeste, a la antigua zona de aterrizaje, para volver a la Ciudad, pero allí se topó con los cabal, a los que después conoceríamos como la Legión Roja. La presencia enemiga lo obligó a desviarse hacia la Bahía del Viento, donde se metió en un escondite provisional para evaluar sus posibilidades de salir airoso de la situación. Fue al cobijo de la noche cuando dieron con él y, sabiendo que no tenía Luz, quisieron ver de qué estaba hecho realmente. Les plantó cara, pero lo superaban en número y le dieron una paliza que casi lo mata. Pero lo peor estaba por venir. Uno de esos centuriones mercenarios decidió que le sobraba un ojo al titán; se lo arrancó y lo reventó allí mismo. El cabal le preguntó qué haría entonces sin su ojo; él respondió que tenía otro y lo acompañó de una sonora carcajada desafiando así al centurión. Este, hinchado de rabia, le arrebató el espectro y lo destrozó entre sus apestosas garras. Eso lo hirió más que perder un ojo; era su única compañía, su familia… Antes de que saliera el sol, el titán fue arrojado por un barranco. 

Una daga invisible se me clavó en el estómago en el momento en que el comandante cesó su relato. Un silencio denso nos rodeó. Era una historia tan trágica que costaba de digerir. Sin esperarlo, Zavala, volvió a hablar.

 —Murió con sed de venganza y esta máscara —dijo señalando el casco que llevaba en las manos— es su legado. Ella te señalará la situación de los enemigos que se atrevan a atacarte, aumentará el daño que les infrinjas y acelerará tu curación. ¡Úsala bien! Por el titán de un solo ojo, por su espectro, por su historia… ¡por la Luz!


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de marzo viene presidido por un titán que lleva la “máscara de un solo ojo” y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

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Lídia Castro Navàs

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Introspección

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Se despertó en una sala oscura y vacía. Solo la rodeaba la oscuridad y la más inquieta calma. ¿Dónde estaba? No tardó mucho en acordarse… La sabiduría ancestral que había heredado le decía que cada Luna Nueva, cuando la noche era más oscura, hiciera introspección, que meditara hasta conseguir conectar consigo misma. Fue tal el grado de conexión, que consiguió llegar a lo más profundo de su ser: se encontraba en su oscura conciencia.


Esta es mi propuesta para el Va de reto, desafío literario del blog de JascNet.

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