Cerebro enlatado

El calor de julio empezaba a ser intenso y sentía mi cerebro enlatado, igual que lo único que había en mi despensa: una lata de sopa de tomate. 

Llevaba meses sin salir de casa con la intención de componer algo. Por desgracia, las musas me habían abandonado, solo me habían visitado unas hadas que me narraban el argumento de un cuento. ¡Pero yo no quería escribir un cuento! Quería componer la mayor melodía para violín de la historia.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de julio, un microrrelato de 78 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

Puedes consultar las bases aquí:

¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

La extraña comitiva

Artista: Desconocido

Eran una comitiva extraña. Venían de cuatro continentes distintos. No hablaban la misma lengua ni compartían los mismos rasgos físicos. A simple vista, no tenían nada en común, aunque compartían algo muy valioso: el alma. Una misma alma dividida y encarnada en cuatro personas diferentes. Juntas tenían una importante misión: iluminar la verdad sobre la vida en la Tierra. La existencia tenía una finalidad más allá de nacer, crecer y morir y lo iban a demostrar.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

Esa noche

Aún recuerdo esa noche en que me rompió el collar. Mil fragmentos de malaquita quedaron esparcidos por el suelo, junto con mi dignidad. No sabía cómo había llegado a aceptar mi sumisión. Pero esa noche vi la luz; mientras estaba semiinconsciente, se me apareció un ciervo. De sus cuernos brotaban hojas y en su mirada vi la fuerza que me insufló coraje. Esa noche me fui. Empecé de nuevo, con la confianza de que todo iría bien. Hoy, diez años después, no puedo ser más afortunada. Todavía agradezco que ese ciervo intercediera en mi vida.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de junio, un microrrelato de 95 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

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Lídia Castro Navàs

Kandra

Desde hacía milenios las personas habían creado una divinidad relacionada con la luna. Pero el secreto que escondía entre sus cráteres seguía sin ser descubierto. Allí habitaba Kandra, la última moradora lunar. Sus ojos de color platino brillaban con intensidad, igual que sus largos cabellos. Ella era la que controlaba los ciclos y cambios del astro nocturno, que tanto afectaban a mareas, cosechas, fertilidad… Pero se había quedado sola y eso supondría el fin de su especie. Lo que la humanidad no sabían es que morirían con ella.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

¿Mérito?

Giuseppe no salía de su laboratorio desde sus años de estudiante en la universidad. Día y noche investigando le habían costado la juventud y la posibilidad de formar una familia. Pero lo único que él deseaba era constar en los anales de historia, siendo el inventor de algo importante para la humanidad a nivel mundial. Lo que jamás pensó era que ese día llegaría solo por ver caer una piedra del cielo. Había sido una casualidad que esa noche se quedara en vela esperando unas reacciones químicas y viera el destello en el cielo. ¿Qué mérito tenía eso?


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de mayo, un microrrelato de 95 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

El último encargo

Artista: Sabin

Durante la noche había sesgado la vida de ese miserable con el filo de su espada. Él había sobrevivido, aunque había jurado que daría la vida por cumplir su último encargo. Le prometieron la libertad después de eso, así que no regresó, solo mandó a su ave rapaz con la prueba del trabajo hecho. Bastaría con la cinta blanca con la decoraba la armadura su contrincante.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

El sueño de Rufus

Rufus era un potro de granja. De bien pequeño le enseñaron a llevar arneses y a tirar de aperos más pesados que su propio cuerpo. El pelaje blanco, con el que vino al mundo, pronto se tornó marrón por el polvo, y el brillo de sus ojos solo se encendía cuando el cielo adquiría la tonalidad del lapislázuli y veía a las luciérnagas pulular por la ciénaga. Entonces se imaginaba que lucía un precioso cuerno postizo y, en vez de alforjas, unas mantas bordadas cubrían su lomo. Su sueño era ser artista, pero no sabía cómo alcanzarlo.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de abril, un microrrelato de 97 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

Las tres reliquias

Artista: tellest.com

La cera de la vela empezó a gotear encima del escritorio cuando se dio cuenta de que no eran dos sino tres las reliquias que necesitaba. El medallón era a su vez un mapa que lo llevaría hasta el templo, el cuerno contenía un elixir que le salvaría la vida una vez. Le faltaba un objeto, el que le abriría las puertas del Sancta Sanctorum, ¿pero qué sería esta vez? Una llave era demasiado evidente…


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs

La batalla de Harzhorn

Colina de Harzhorn (baja Sajonia, Alemania). Año 235 antes de la llegada de nuestro Señor Jesucristo. Las legiones romanas se iban expandiendo por la zona a gran velocidad, pero lo que no sabían es que encontrarían el paso sellado por las tropas germanas. Fue ahí cuando los romanos desplegaron su armamento más pesado: las catapultas, que lanzaban bolas de fuego y…

Joseph era un historiador en paro que perdía su tiempo bebiendo mientras recreaba en su mente las grandes batallas de la historia.


Esta es mi propuesta para Escribir Jugando de marzo, un microrrelato de 82 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

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Lídia Castro Navàs

El infortunio

Artista: Skvor

Lo único que pude recuperar de la explosión de mi laboratorio fue ese frasco cuyo contenido no recordaba. Temí que fuera la esencia que atraía a los dragones rojos, pero confié en que el infortunio no me golpeara dos veces el mismo día.


Otra de mis tríadas: Ilustración + microrrelato + música. Recomiendo disfrutar todo a la vez. Espero que te guste.

Lídia Castro Navàs