Tinta orgánica

Había vivido muchas vidas y, en todas, aprendió a escribir. Lo había hecho sobre múltiples soportes: tablillas de arcilla como mercader en Babilonia, paredes de caliza como escriba en Tebas, mármol como escultor en Carrara, pergamino como fraile en Cluny y ahora papel en lo alto de su torre, donde atesoraba volúmenes cosidos a gruesas tapas de cuero encontrados en sus viajes, traídos desde allende el mar. En esta vida iba a descubrir algo que revolucionaría la historia: una suerte de microorganismo que puede alterar su aspecto y guardar un secreto que no debe ser leído: la tinta orgánica cambiante.


Esta es mi propuesta para Escribir jugando de agosto, un microrrelato de 100 palabras (sin contar el título), basado en el desafío. Descúbrelo.

¡Te invito a participar!

Puedes consultar las bases aquí:

¿Te interesan los juegos de mesa que te ayuden a mejorar tu escritura? 

Te aconsejo unos cuantos. Echa un vistazo en el siguiente enlace:

Lídia Castro Navàs

19 pensamientos en “Tinta orgánica

  1. Escribir jugando con El Blog de Lidia


    Hola querida amiga; disculpa mi ignorancia. Estaba convencido que el reto de agosto;eran la palabras “carta y torre”. Puedes aclararme el nuevo desafio “tinta organica cambiante” – 100 palabras. Salvo que deba continuarse con el microrelato anterior; para construir un cuento corto? Gracias de antemano. Un cálido saludo.

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