El jardín de la Salvación

Jardín de la Salvación. Imagen sacada de la red

Es curioso cómo el nombre que se le da a este jardín es tan paradójico… Hoy te vengo a contar la historia de un compañero; él era un cazador alegre que luchaba contra la oscuridad con muchas ganas, hasta el día que atravesamos ese portal vex que nos llevó al Jardín de la Salvación. 

Nos avisaron por nuestros espectros de que una horda de vex había aparecido en la Luna. Montamos rápidamente una escuadra de seis y en seguida pusimos nuestra nave rumbo hasta allí: a dos millas al este del puerto de las lamentaciones. El rastro nos llevó a una cueva oscura a la que se accedía a través de una grieta estrecha en la propia piedra. La cavidad se ampliaba al llegar a su epicentro, donde una gran puerta vex aguardaba brillando en la oscuridad casi absoluta. 

No nos lo pensamos ni un momento, la atravesamos para ser teletransportados hasta otra realidad que no esperábamos: un exultante jardín nos dio la bienvenida al otro lado. Lucían miles de plantas, algunas totalmente desconocidas, de tamaños imposibles y colores muy vivos. Un gran llanura verde con algunas esculturas de piedra salpicadas aquí y allá. Un precioso jardín… que se convertiría en el escenario de una batalla encarnizada. 

El paisaje nos abstrajo de nuestro verdadero objetivo, que era dar caza a los vex que habían instalado en la Luna esa puerta interdimensional. Pero la belleza de esa naturaleza irreal nos despistó y el ataque fue por sorpresa. 

Tuvimos que usar todos nuestros recursos para poder sortear a esos robots endemoniados y correr hasta un precipicio por donde caía lo que parecía agua, pero en realidad era fluido vex y era peor que el propio ácido sobre nuestras corazas. Teníamos que saltar para llegar hasta unas plataformas más allá. Lo hicimos todos a la vez y al llegar invoqué una barrera protectora momentánea para poder planear el siguiente paso. Fue entonces cuando nos dimos cuenta… El cazador no había conseguido saltar, había sido capturado por los vex e iban a matarlo. 

Otro compañero, un titán llamado Roy, disparó unas granadas eléctricas creando un triángulo mortal para esos robots que acabaron electrocutados, no antes de agredir a mi compañero cazador, que perdió ambas manos a causa del impacto del láser de una arpía. 

Han pasado años de esa hazaña y, desde entonces, le llamamos con cariño: Over, el manco. 


Pedro, un buen amigo virtual, se ha comprado un calendario del 2020 de Destiny (el videojuego al que dedicamos parte de nuestro tiempo) y me ha retado a escribir un relato inspirándome en cada personaje que aparece en dicho calendario. El mes de junio trae una imagen de un cazador y esta es la foto que Pedro me mandó el día 1:

Lídia Castro Navàs

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2 pensamientos en “El jardín de la Salvación

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